La vida después de que se tira del gatillo.

Como padres de familia hay gran impotencia cuando nuestros hijos se ven envueltos en hechos violentos. Uno no desea verlos sufrir y mucho menos si se trata de un ataque como el vivido en la escuela de Monterrey o los cientos ocurridos en escuelas del vecino país del norte. El solo pensar en la posibilidad de que nuestros hijos pudieran morir o salir lastimados físicamente es una de las pesadillas de todos quienes somos padres.

Pero otra pesadilla, tal vez peor, es enterarnos de que fue uno de nuestros hijos o hijas quien llevó a cabo un acto de esa naturaleza.

Pensar que nuestro hijo es “malo” no viene en la programación diaria de nadie. Uno los educa de la mejor forma posible y dudo muchísimo que existan casos en donde los padres busquen, de forma consciente, tener un hijo capaz de matar a sus semejantes o de hacerse daño a sí mismos. El hecho es que sucede y enfrentarlo no es sencillo.

Es común para muchos progenitores ser llamados a la escuela porque el hijo o la hija acosa a los compañeros. Así ha sido desde hace siglos, la lucha de poder no tiene fecha de caducidad. La negación en los padres del agresor puede variar: “Mi hijo es incapaz”, “Sólo se estaba defendiendo”, “Así son los niños”, “¿Verdad que nada más estaban jugando?” Cuando los padres aceptan el hecho muchas veces no son capaces de poner un remedio y tan sólo una pequeña minoría consigue detener y corregir la conducta de forma adecuada; esto es sin recurrir a la violencia en casa.

Las cosas cambian cuando los hechos son de naturaleza criminal, o sea, susceptibles de ser juzgados por la ley, ahí no hay defensa que valga ni tolerancia por parte de la comunidad. Una vez realizado, la vida de víctimas y perpetradores cambia para siempre.

Los padres serán juzgados y declarados culpables por la mayor parte de la opinión pública; sea por una agresión a otros o una agresión personal, como en el caso del suicidio. Se pondrán en tela de juicio sus valores, la educación que dieron a su familia, sus antecedentes, gustos y así hasta las más mínimas faltas. Esto sucede por la dificultad de entender un ataque violento, la gente busca respuestas de forma inmediata para enterarse del porqué, pero más importante, para alejarse del espectro de la culpa y del escrutinio. En el fondo todos encontramos similitudes en la familia del agresor y tenemos miedo de que otros las encuentren también. No se puede culpar por ello a las personas, sin embargo, para los involucrados sólo complica la ya de por sí, imposible situación por la cual atraviesan.

Tuve el infortunio de ser partícipe de una de estas crisis escolares y les compartiré cómo viví esa situación como madre.

Un joven muy querido por la comunidad escolar y en particular por mi familia, intentó quitarse la vida en la prepa donde estudiaba una de mis hijas. Ella fue testigo de cómo lo sacaron en camilla del salón totalmente ensangrentado justo cuando sus padres llegaban al colegio a enterarse de lo sucedido. A mí me llamó por teléfono y nada más me dijo que las clases se habían suspendido y me pidió ir por ella a casa de un compañero. Cuando iba de camino, recibí una llamada de una amiga para preguntarme si mi hija estaba bien y de si ya me había enterado de la balacera en su escuela. Recuerdo con claridad el escalofrío en todo el cuerpo y la confusión, ¿cómo que una balacera?, si yo justo acababa de hablar con mi hija y no me dijo nada. Colgué con mi amiga y le llame a su celular (en esa época no era tan glamoroso como hoy en día y dudé que me fuera a responder), cuando contestó le pregunté lo que en realidad había pasado y sólo me pudo decir el nombre de su amigo involucrado.

Llegué por ella, la encontré en estado de shock, entre ella y un amigo me pudieron decir el nombre del hospital donde se encontraba y nos fuimos para allá.

Con muy pocos detalles entramos y me encontré con la mamá de este chico; nos dimos un abrazo en el que yo traté de hacerle sentir mi cariño y comprensión, pero nada más la sentí deshacerse de dolor.

En la sala de espera del muy escueto y rudimentario hospital, nos encontramos sentados en dos grupos; de un lado los compañeros de la escuela y por otro lado las mamás y papás. Lo único que supimos en ese momento fue que el chico había intentado suicidarse en un salón vacío, se disparó en la boca con una pistola calibre .45mm y estaba en el quirófano luchando por su vida; el arma era de su padre.

La pregunta de todos los presentes era la misma: “¿Por qué un chico tan estudioso, talentoso y amable haría algo así?” En ese momento era imposible saber nada y lo único por hacer era quedarse ahí, en silencio, siendo testigos del dolor de una familia y dando gracias por no estar en sus zapatos.

En mi caso tuve que ayudar a mi hija a salir del shock en el que se encontraba, desarrolló Síndrome de Estrés Post Traumático y fueron muchos meses de trabajo continuo y de repercusiones importantes en su vida. Al final, ella salió adelante afortunadamente. Con el paso de los días la magnitud y las causas del evento se hicieron más claras. Al chico le encontraron en su casillero muchos cartuchos útiles y algunas jeringas con heroína. Fue dolorosísimo para mí enterarme de eso y sentir que no pude darme cuenta antes para tratar de hacer algo para evitarlo.

Se especuló, por parte de la policía, que este muchacho habría planeado un ataque a sus compañeros y al arrepentirse decidió quitarse la vida. Eso no se va a saber nunca y prefiero pensar que no era esa la razón por la cual lo hizo.

La escuela ofreció todo el apoyo psicológico y se tuvieron muchas juntas con el director para expresar nuestro dolor y nuestras opiniones. Se discutió la propuesta de revisar las mochilas de los alumnos al entrar al colegio y se alzaron voces a favor y en contra. Preservar la privacidad es un asunto muy delicado, aun si se trata de evitar actos como este. Al final se votó por instalar cámaras de seguridad en los pasillos y en el área de casilleros, todos nos comprometimos a estar vigilantes y atentos de nuestros hijos e hijas, ayudarlos y fomentar la comunicación entre nosotros.

Los alumnos se organizaron para establecer una cadena de comunicación anónima para reportar a chicos con cambios en su conducta, datos de depresión o de agresividad. El resultado fue positivo y se creó un vínculo poderoso entre todos ellos (debo aclarar que se trata de una comunidad escolar pequeña). Muchos chicos cambiaron sus actitudes de riesgo, algunos dejaron de tomar o de manejar rápido. Cada quien procesó el evento tratando de rescatarse después del dolor sufrido.

El joven sobrevivió después de más de 10 cirugías, más de 6 meses en coma y años de rehabilitación. No tiene recuerdo de lo sucedido y tristemente su capacidad física y mental quedó dañada. La vida de su familia cambió para siempre y en la actualidad viven con la tranquilidad de haber hecho y estar haciendo todo por la salud y bienestar de su hijo. Seguimos en contacto esporádico con su familia y con una lección aprendida de por vida.

Culpar a la familia por tener un arma no es justo, tampoco lo es no saber cuándo tu hijo consume drogas o si tiene algún trastorno mental; como dije al principio, los padres no esperamos que los hijos estén mal.

A veces los otros pueden saber esos detalles mejor que los mismos padres. En el caso que narro, uno de los compañeros sabía del consumo de estimulantes por parte de su amigo porque ya le había ofrecido para “mejorar la concentración”, pero, a pesar de comentarlo con su familia, no sintieron que fuera apropiado ir con el chisme con la mamá de este muchacho. Otros de sus compañeros lo notaron más exaltado que de costumbre una tarde antes y otros más habían leído un ensayo reciente en donde manifestaba ideas muy negativas nada propias de él. Nada de esto puede resultar relevante sino hasta después de una tragedia. Determinar si los actos de omisión de cada una de esas personas hubieran cambiado el destino es mucha especulación. Muchos van a quedarse con esa espinita clavada y es posible que los vuelva más sensibles ante futuras situaciones.

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A la Malinche se le odia más por haber sido mujer que por su papel en la historia.

Antier me puse a pensar en el término: “Malinchismo”, es parte intrínseca de nuestro lenguaje y tal vez por eso no me detenía a analizar las implicaciones.

Cuenta la historia que la Malinche vendió a su patria al ayudar a Hernán Cortés en la conquista de México Tenochtitlán. Los textos sobrevivientes de esa época, así como el resto de la historia de la humanidad, fueron escritos por hombres. Es difícil saber cuánto influyó eso en la nefasta visión que tenemos de ella. No soy experta en historia de la conquista, sin embargo, sí sé de la acidez que se vierte sobre las mujeres en cualquier situación. En realidad, no podemos saber cuál fue el alcance de su participación en la derrota de los Aztecas, ignoramos si fue forzada por los españoles, deslumbrada y engañada (como el propio Moctezuma), convencida de la tiranía de los Mexicas o si de verdad entendía las implicaciones de lo que hacía. El hecho es que es la mala del cuento.

Cuando me contaron de ella en la primaria, el relato era para odiarla. Su representación era de mujer frívola, amante de Cortés, desdeñadora de su raza, culpable de entregar a su pueblo, ahí aparece en el mural de Siqueiros: “Tormento de Cuahutémoc” viendo cómo le queman los pies al mártir, susurrando en el oído de los españoles, así como la víbora bíblica (1).

Moctezuma, por ejemplo, murió por una pedrada arrojada por alguien de su pueblo (según algunas versiones), denigrado y burlado por los españoles, aun así, se le recuerda como Emperador y no acuñamos ningún término para la debilidad masculina como: “Moctezumismo”.

No trato de cuestionar la veracidad de esta historia, pero se le guarda un rencor que no merece. En esa guerra debe haber habido miles de traiciones y de heroísmos, ella fue usada como símbolo de maldad, lo cual era típico de la postura de la iglesia que llegó con los conquistadores, en esa época murieron en la hoguera miles de mujeres acusadas de brujería, qué nos puede extrañar el juicio que hacen de ella.

Cambiar el término de Malinchismo por otra palabra que denote la preferencia por los extranjeros se me hace muy complicado, de hecho, no puedo pensar en uno que ya exista (villamelón no cuenta). Habría que reescribir la historia para limpiarla de toda la misoginia y dejar a los personajes históricos ser juzgados por sus actos, no por su género, de entrada, los futuros cronistas de la humanidad tienen ya esa obligación.

Hemos perdonado cosas peores a gente infame de verdad, ¿no será hora de hacerlo con ella?

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1. Museo del Palacio de Bellas Artes (2017). Los murales del palacio. Recuperado el 19 de enero de 2017 de:
http://museopalaciodebellasartes.gob.mx/coleccion_alfaro_siqueiros.php

 

“Diga No a…” La oposición porque sí.

La gente que no se involucra difícilmente tiene algo de qué quejarse, es más, hay muy poco de legítimo en el reclamo de quien no tiene ni idea de la situación. Por eso mismo, oponerse o apoyar algo debe hacerse con base en la información y no es nada fácil estar al tanto de todo o recabar la información sobre algún tema en específico cuando se trata de cosas muy locales.

En donde vivo hay planes para la construcción de un viaducto elevado y la reubicación de un paradero de autobuses foráneos. Para ello, se deben talar árboles y la oposición no se hizo esperar. Los vecinos se han organizado para manifestar su molestia y con las consignas de: “No al viaducto elevado de cuota”, “No al ecocidio”, han distribuido cientos (si no es que miles) de volantes, mantas y carteles. Más allá de lo absurdo de defender a los árboles imprimiendo en papel, yo no he oído a ninguno de todos los que me piden apoyo una razón válida para oponerse. Que se haga una salida directa a la carretera y se descongestione uno de los paraderos más infames de la ciudad no me parece mala idea.

Uno de quienes se oponen me dijo: “Eso sólo va a beneficiar a los del Estado de México, y a mí qué me importan los de allá”.

He ahí el meollo del asunto. Los de allá son iguales a los de aquí y los beneficios para unos pueden ser también para los otros. Se me ocurre, por ejemplo, la disminución del tráfico en la zona, el establecimiento de negocios debajo de los puentes nuevos y reorganización del paradero de la muerte.

Si mi casa tiene un cuarto inundado no lo puedo dejar así nada más porque yo no duerma ahí. Es muy representativo del nacionalismo mal entendido, el mismo que está ganando elecciones en todo el mundo.

Este efecto de estar en contra de algo por defender algo más noble (como los árboles), tiene otros tintes muy desafortunados porque es tomado como bandera política para conseguir votos, en el caso que comento, el proyecto de construcción es Federal y el delegado es de otro partido. Entonces, muchas de las mantas y los volantes tienen, por qué no, su cuenta de Twitter y su más sentido reclamo ante esta situación.

Que él mismo tenga la delegación llena de hoyos, sin alumbrado, sin recolección de basura, con mercados que llevan más de 5 años sin terminarse, que haya puesto banquetas nuevas dos semanas antes de que la compañía de luz tuviera que quitarlas todas para meter cableado y por encima de todo, su absoluta colusión con quienes dirigen el comercio informal en el paradero de los Indios Verdes, parece olvidarse cuando se decide salvar los árboles de un camellón.

Eso es lo que me molesta, tal vez el proyecto del gobierno no va a tener el beneficio prometido (no sería la primera vez) y oponerse a su construcción sea lo mejor, pero al final los beneficiados no somos los ciudadanos, son aquellos que sacan partido de la situación llevando agua a su molino.

Vivimos en un mundo lleno de gente buscando un lugar donde vivir que no deba sacrificar nada por el bien común; que no haya escuelas, oficinas, gasolineras, supermercados, que nadie se estacione en la calle, etc. Bueno, tenemos fraccionamientos donde debes construir de acuerdo con un estilo o donde las entradas para el personal de limpieza, proveedores, visitas, etc., son distintas a los de los colonos y dudo que la seguridad sea el motivo en este último caso.

También vivimos en un mundo en donde nos oponemos a lo que está de moda como comer carne, a lo que no nos importa, pero ahí estamos, como en el caso de los desalojos legítimos o lo que digan quienes nos caen mal como le pasa a López Obrador con todo y todos.

El máximo ejemplo de oposición por que sí es, sin duda, la Cámara de Diputados y de Senadores, ahí la consigna es muy sencilla: si no es de mi partido no pasa. Igualito que mi vecino a quien no le importan los del Estado de México.

Si no sabemos escuchar o si no sabemos analizar, quejarnos es un problema para aquellas cosas legítimas o de provecho para todos.

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El sueño americano, el del continente americano, debería ser individual.

Así como cada noche soñamos cosas únicas, nuestras existencias bien podrían serlo también. La logística no es sencilla y es, en el mejor de los casos, una utopía.

¿Por qué digo: “en el mejor de los casos”? Cuando nos vamos a los deseos y fantasías individuales, los resultados van desde lo ingenuo hasta lo perverso. La vida ideal no puede ser la que cada uno anhela. Es por ello que como sociedad hemos ido ajustando el ideal de la población dentro de los límites de lo legal, lo moral y lo ético. Hay por ahí individuos incapaces de cumplir con dichos parámetros y tenemos las alternativas a la legalidad y a la moral: delincuencia en todos sus niveles y no pocos casos de neurosis y depresión.

La realidad es que, las políticas de gobierno sí son instrumentos poderosos para moldear el comportamiento de la sociedad. Muchas veces hace falta solo una campaña para alterar ciertos patrones. Por ejemplo, en los años 70’s se estableció una política de poblacional de control natal: “La familia pequeña, vive mejor”. Su principal objetivo era lograr que las familias mexicanas tuvieran menos hijos; dos de preferencia. Esta idea no se lo ocurrió a nadie aquí, fue una respuesta al incremento en la población posterior a la primer y segunda Guerras Mundiales, el cual, en un principio, era necesario para repoblar las ciudades que se vieron diezmadas después de medio siglo de conflicto armado. De ahí que la generación de los nacidos en los 40’s y 50’s es conocida como: “Baby Boomers”.

Como nuestra especie tiene pocos depredadores, aparte de las bacterias, virus y de nosotros mismos, el objetivo se cumplió en un plazo corto. Ese efecto en México fue distinto debido a que no participó en la guerra de forma directa y los mexicanos no murieron en millones como sí lo hicieron los rusos o los judíos, por ejemplo. Nuestras costumbres religiosas y sociales, como la familia extendida, eran suficientes para conformar hogares con muchos hijos. Y como lo que sí nos alcanzo fue la crisis económica, tener familias más pequeñas liberaba de una carga importante a los gobiernos. Otro factor importante fueron los inicios de las urbes sobrepobladas. Nuestro recientemente extinto Distrito Federal, ya contaba con algunos millones, y la falta de vivienda y de recursos se empezaba a hacer evidente. Como consecuencia, la ciudad se adaptó y se empezó a vivir para arriba; se erigieron los multifamiliares en diversas zonas de la ciudad y el espacio vital se redujo a menos de 100m cuadrados.

La medida tuvo éxito y las familias de la Ciudad de México pasaron de los 6 a los 2 hijos. Se suponía que lo hijos partirían del hogar en la adultez temprana para establecer sus propias familias de dos hijos y en muchos casos así fue. Sin embargo, las repetidas crisis económicas (locales y mundiales) hicieron que incluso las casas con pocos, hijos empezaran a sufrir, y las garantías del sueño americano (insisto, del continente), quedaron sin verse realizadas.

Es muy duro enfrentar la pérdida de un sueño cuando es propio; ser piloto aviador o un chef famoso, pero el efecto del sueño no cumplido a nivel nacional ha sido devastador.

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Para los nacidos después de 1970, la promesa de que una carrera universitaria vendría acompañada de un trabajo bien remunerado y, por ende, la separación de la familia de origen, no se cumplió, peor aún, las familias han vuelto a permanecer en casa de los padres después de casados con hijos y todo. Esto no es un regreso a la familia extendida, esto representa meter a 8 personas en los mismos 70 metros de departamento, y eso sí ha creado un nivel de neurosis y un aumento de la violencia al interior del núcleo familiar. En los límites de la ciudad tenemos la vista siempre gris de las casas construidas de forma irregular y a las que se les van agregando pisos según van regresando los hijos e hijas con sus familias propias.

Tener una propiedad es un lujo y acabarla de pagar un reto.

¿Cuál es entonces nuestra responsabilidad?

A mi modo de ver es soñar con logros propios basados en el respeto y la compasión por el resto del mundo, educar en la realidad y la objetividad a los hijos y no dejar que les vendan el mismo sueño para que después se convierta en pesadilla. Si sus hijos deciden no ser padres, está bien, si no les es posible salir de la casa familiar, se deben establecer reglas justas de convivencia y aportaciones económicas, si emigran está muy bien, si viven entre amigos está bien, si rentan un estudio y viven solos qué bueno. Lo que sí no se vale es soñar por otro, no se vale imponer los deseos propios a una vida que no es nuestra; debemos evitar, a toda costa, que las generaciones que nos siguen compren el paquete de plan de vida asegurado que les venden, porque sabemos muy bien que no existe.

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Green Card a la mariguana. Ya no se va a pasar de “mojada”.

Aunque ya había un par de estados de la unión americana que permitían el uso recreativo de la mariguana, la decisión del estado de California en las pasadas elecciones del 8 de noviembre parece preludio a un fenómeno masivo de legalización.

La discusión sobre el consumo de las drogas no es una novedad, las regulaciones y prohibiciones van y vienen dependiendo del contexto social y científico. Ante la pregunta de si las drogas hacen daño, la respuesta es: sí, si hacen daño. El riesgo de usarlas se ve minimizado por el efecto de recompensa que se obtiene.

La naturaleza se encargó de diseñar sustancias con el poder suficiente para hacer lo que la especie requiere, pasando por alto nimiedades como la voluntad. Esas sustancias son los neurotransmisores y no exagero cuando digo que vivimos a su merced.

Hambre, sed, sueño, sexo, agresividad, sumisión, amor, celos y prácticamente todo nuestro comportamiento está mediado por la química del cerebro. Para las drogas esto resulta conveniente porque sus efectos adictivos se dan en relación a la respuesta placentera, y no hay impulso más fuerte para los seres vivos. El neurotransmisor encargado de esta descarga de recompensa es la dopamina y vale su peso en oro; de otro modo no se explica el consumo compulsivo de una sustancia que causa tantos daños al organismo. Es el equivalente a sentirse amado.

La mariguana entra en la categoría de drogas con bajo potencial adictivo, esto quiere decir que la persona promedio no se va a volver adicta con las primeras dosis, como sí puede suceder con la nicotina, la heroína y la cocaína, las cuales pueden tener a las personas en franca adicción al mes de uso. Sin embargo, esto no significa que se pueda consumir sin riesgo, la mariguana puede producir esquizofrenia, trastorno bipolar, síndrome de atención dispersa, ansiedad y depresión en un porcentaje importante, máxime si se empieza su consumo en la adolescencia.

La legalización o regulación de una sustancia adictiva no obedece a los daños que produce en el organismo, sino a los efectos adversos derivados del comercio ilegal y a la imposibilidad de erradicar su consumo. En mi opinión es un: “de los males el menor”, ya que, a nivel de salud, seguridad y prevención, es mejor saber de dónde viene lo que se ingiere, además de ayudar a frenar el narcotráfico y el enorme costo asociado a dicha actividad.

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Cada quien consume lo que cada quien consume, en mi caso yo no tomo alcohol, no uso tabaco ni drogas ilegales, es algo que no se me antoja y me lo paso muy bien sin ellos. Yo no promuevo el uso de ninguna sustancia adictiva de forma recreativa, sin embargo, tampoco me dedico a prohibirle a los demás su uso. Como parte de mi actividad como psicóloga, yo trabajo con pacientes que desean dejar las drogas, o bien, que acuden a consulta por otro motivo y son usuarios de drogas. La forma de apropiarse de la situación terapéutica es muy distinta para los dos, en el primer caso llegan posterior a un problema de salud asociado al consumo, deseando poner fin a la adicción y en el segundo escenario el uso de drogas es parte de la terapia, pero no para satanizar ni para premiar; ahí está y listo.

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Somos una especie débil, sucumbimos al placer a la menor provocación y nuestra economía y estilo de vida está, muchas veces, supeditado a la satisfacción de los deseos y no de las necesidades. Ya veremos cómo ésta legalización modifica el curso del proceso en México.

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Hombres heroicos, mujeres pérfidas. ¿Cómo que Lady Pingüina?

En días recientes se hizo viral un video de pingüinos, hasta ahí todo bien.

Dicho video mostró una pelea por un nido usurpado. Las aves son animales muy fieles y muchas especies mantienen una pareja de por vida, tal es el caso del plumífero al que hacemos referencia. La historia es que, después de un año de travesía, un macho regresa a su nido para encontrarse con otro macho ocupando su lugar. Se hicieron de graznidos y acabó el asunto en un sangriento enfrentamiento. Nada que no se haya visto millones de veces en la naturaleza.

Recuerdo que Sir Richard Attenborough dijo en una de sus entrevistas que las cosas a las cuales se enfrentaban durante las filmaciones de la vida natural eran de una brutalidad impresionante, comentaba que las escenas mostradas en la televisión eran clasificación A, comparadas con todo lo omitido.

Dicho lo cual, es evidente que el video no pasó ese filtro de censura y pues ya. Pero en redes sociales no tardaron en culpar a la hembra y en apodarla #LadyPingüina (aunque no exista la palabra pingüino en femenino), la compararon de inmediato con la joven a quien filmaron besando a un hombre en su despedida de soltera, la cual fue crucificada por la sociedad y hasta se ganó el triste honor de tener su propio capítulo en la serie de Televisa: “La Rosa de Guadalupe”.

Hay personas comentando y burlándose de la situación del ave porque la hembra no le fue fiel.

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Qué pena con este medio y con otros que han hecho sus quince minutos con esta historia. Pero de lo que no se dan cuenta, es que su efímera noticia vienen a reforzar siglos de misoginia, auténticos siglos de discriminación, violencia y nulificación de las mujeres. No tienen vergüenza, y me llena de tristeza leer a chicas de todas edades compartir el video, denigrándose a sí mismas.

El feminismo no es una reacción visceral, es un marco teórico y sus fundamentos han abierto puertas para mujeres y hombres por igual. La cultura masculina está asentada a piedra y lodo, nos faltan décadas enteras de tragedias y vejaciones hacia las niñas y mujeres del mundo.

Recientemente la ONU nombró al personaje de La Mujer Maravilla como Embajadora de la buena voluntad de las niñas y las mujeres para muchos países. El nombramiento fue muy criticado por no haber usado una mujer de carne y hueso, lo cual hace pensar que ninguna de nosotras da el ancho. Una de las críticas más inteligentes al respecto nos explica cómo el personaje original describía a una fuerte e inteligente guerrera en la Segunda Guerra Mundial y la figura actual cae en los estereotipos de la mujer-objeto que plaga los medios de comunicación*. Creo que la medida fue bien intencionada, pero es una imagen complicada para manejar, no sólo por los atributos físicos de las actrices y su respectiva digitalización, sino también por su propensión a la resolución de conflictos por medio de la violencia y de relacionarla, una vez más, con un hombre exitoso como pareja sentimental.

El heroísmo no es privativo de los hombres ni la perfidia lo es de las mujeres. Los actos de unos y otros deben ser juzgados con los mismos parámetros; si la fidelidad es una condición deseable de la sociedad, la responsabilidad de haber sido infiel a la pareja es de los dos involucrados, no nada más de la mujer: fácil-resbalosa-ingrata-vulgar-buscona-loca-prostituta-malagradecida, mientras que el hombre infiel lo es porque en casa su mujer no le da lo que necesita, se lo merece por fregón, es su naturaleza el no poderse aguantar o alguna de esas otras excusas elaboradas por ellos y fomentadas por las madres de familia que educan a sus hijas como premios callados y sumisos.

No le quedemos mal a nuestras niñas y adolescentes, hay que poner todo de nuestra parte para alejarlas de la violencia de género y el abanico tan amplio de males que la comprenden.

Por cierto, esta publicación está dedicada a una mujer que llegó a la final de un campeonato de videojuegos este mes y su logro fue menospreciado por algunos al decir que: “Todos los finalistas merecen el reconocimiento”.

Claro que no, ella merece nuestra admiración mucho más que sus contrincantes por el hecho de ser mujer y haber sobresalido en un mundo de hombres, bajo sus reglas, sus albures, su violencia; ella no debe ser LadyVideojuegos, ella debe ser recordada como una campeona digna de representar a las mujeres por la ONU o cualquier otra organización.

 

* http://edition.cnn.com/2016/10/21/health/wonder-woman-un-ambassador-trnd/
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¿Qué queremos?

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Nuestro extinto, pero aún amado, Distrito Federal, o nuestro naciente estado Ciudad de México, padecen de todo. Vivimos en terapia intensiva todos los días; si sobrevivimos es porque somos muchos y las desgracias se diluyen entre millones. Debería de importarnos a todos y es obligación de todos ver que las instituciones cumplan con las labores para las que fueron creadas.

El tema de la seguridad es terrible a nivel nacional, y en esta megalópolis no pasa una hora sin algún evento violento contra algún ciudadano. El recurso de la manifestación en las calles se está agotando, venga o no en la Constitución, y hay hartazgo de quienes padecen los bloqueos; más que sentir solidaridad con la causa uno acaba por odiar a los manifestantes, no importa lo legítimo del asunto.

Cada vez se vuelve más frecuente el recurso de la autodefensa o el linchamiento y en ninguno de los casos la autoridad puede controlar a justos o a pecadores.

Para ocultar estas carencias el gobierno de la flamante CDMX, ha diseñado la renovación y la entretención perpetuas. Entre semana la ciudad se paraliza con las manifestaciones y las obras públicas. El fin de semana, la ciudad se paraliza en paseos en bici, ferias, maratones, carnavales, verbenas, conciertos en plazas públicas y cuanta cosa disfrace los desastrosos resultados de la gestión en materia de justicia, seguridad, salud, vivienda, etc. El cuento es que terminamos confrontados el pueblo contra el pueblo. Los que se manifiestan contra los que no, o los que andan en bicicleta contra los que no. Y así se nos va el año, una desgracia, una fiesta, una ignominia, un desfile, un plantón, un maratón.

El triste fondo es nuestra imposibilidad de organizarnos para darle solución real a los problemas que nos conciernen a todos. Ayer por la mañana un hombre mató a tiros a cuatro asaltantes en un camión de pasajeros y los dejaron tirados en la carretera. El “justiciero” devolvió a los pasajeros sus pertenencias y se fue. Nadie sabe, nadie supo a dónde huyó*. Muchos se quedan con la romántica idea del héroe anónimo que los defendió y la ley, sin hacer el trabajo para el que les pagamos.

Sí creo que gran parte de la anestesia del pueblo se relaciona con lo monumental de la tarea; ninguno de nosotros tiene escoba que dé el ancho para tanta basura, entonces, pues vamos al desfile del 007, vamos a la feria del chocolate, comamos pan de muerto (así de irónico), llenemos el Zócalo en los conciertos… o sea, dejemos de sentir que nos está llevando el tren.

Es en ese estado catatónico en el que surgen figuras como el hombre que mató a los delincuentes. Su hartazgo lo hizo actuar, pero lo hizo fuera de la ley, de la misma forma en que los asaltantes robaron a los pasajeros (el pueblo contra el pueblo).

Vivir de un festejo a otro no nos va a resultar de utilidad mientras que por la ventana llueven muertos, violadas, desaparecidas, secuestrados; esclavos todos del crimen organizado. El desfile del Día de Muertos no hizo que bajen los secuestros, nos hizo olvidarlos por un momento. El despilfarre de recursos en tranquilizar a la población con eventos magnos, pudo ser empleado en mejorar el sueldo de la policía y hacer más difícil que sean comprados por las mafias.

Para muchas personas la idea de hacer algo al respecto está fuera de su comprensión y vivimos amortiguados por las celebraciones que se amontonan en el calendario y que dan pretexto a la inacción.

La justicia social se logra de uno en uno, con el ejemplo diario, con la observancia de la ley, con la participación en las elecciones y, sobre todo, denunciando los actos delictivos, de violencia y de corrupción hasta que seamos escuchados; lo cual no necesariamente implica tomar las calles, más bien, tomar conciencia.

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Crédito de Meme “¿Qué queremos?” Tannia Lozano (2016).
*El Universal (2016). Recuperado el 1 de noviembre de 2016 de: http://www.eluniversal.com.mx/articulo/metropoli/edomex/2016/11/1/ejecuta-justiciero-4-en-la-mexico-toluca-ahora-lo-buscan

Se lo buscó.

No importa al género que se apliquen, esas palabras son suficientes para culpar a alguien de algún suceso nefasto en su vida. La diferencia entre los sucesos nefastos es la que hace de este tema algo interesante para el análisis.

Caso nefasto 1: Él camina sobre una barda para ganar una apuesta; se cae y se fractura una pierna. Veredicto: Se lo buscó por arriesgarse sin necesidad.

Caso nefasto 2: Ella toma más de 5 copas en una fiesta y al otro día tiene vómito y dolor de cabeza. Veredicto: Se lo buscó por abusar del alcohol.

Caso nefasto 3: Él camina sobre una barda porque un grupo de bullies lo reta a hacerlo; se cae y se fractura una pierna. Veredicto: No se lo buscó porque estaba bajo presión de un grupo que busca dañarlo de un modo u otro.

Caso nefasto 4: Ella toma más de 5 copas en una fiesta, un par de amigos se aprovechan de su borrachera y abusan sexualmente de ella. Veredicto: No se lo buscó, nadie tiene derecho a sacar provecho del estado etílico de una persona.

Las situaciones pueden ser las mismas, sin embargo, el resultado puede depender o no, del afectado. Lo que regularmente no cambia, es la percepción de la sociedad al respecto y para los cuatro casos el veredicto es: “Se lo buscó”; y es que nuestro juicio cuando se refiere a una conducta reprobable es normalmente negativo. Esta doble agresión es tristemente evidente hacia las mujeres.

Se considera que las mujeres deben vivir bajo las reglas establecidas por los hombres y como mencioné en una publicación previa, esas reglas están pensadas a favor del sexo masculino. Si una mujer toma, es culpable de lo que le pase, si una mujer usa faldas cortas, blusas escotadas o telas trasparentes, es culpable de lo que le pase, si una mujer es infiel tiene la culpa, si una mujer es acosada es su culpa, etc., etc.

Es todos estos casos se acusa a la mujer de no comportarse como le dijeron. Por supuesto, el hombre que saca provecho de esas situaciones, es un chingón y entre ellos se defienden a muerte.

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Lo más insólito es que las mujeres son quienes educan de esa forma a hijos y a hijas. De verdad a ratos somos nuestras peores enemigas, nos atacamos y degradamos de tal forma que propiciamos el mantenimiento de estas ridículas y violentas conductas hacia nosotras. Estamos en constante competencia y a la menor provocación justificamos la agresión y el: “se lo buscó” es la forma más común de reducir a la otra a una categoría inferior a la nuestra.

Solitas nos subimos a la pasarela y nos metemos el pie. Es indispensable empezarnos a defender entre mujeres, el ataque de una a la otra es malo para ambas partes y no, no nos hace más atractivas a los hombres ni más santas, ni mejores.

El machismo es también un producto de manufactura femenina y es más fácil acabar con él desde nuestra trinchera. Debe haber solidaridad entre nuestro género, por ello les digo:

Chicas, no compartan memes denigrantes para las mujeres, no se burlen de las desgracias de otras, no usen peyorativos en femenino (nena, puta, fácil, zorra, dejada, etc.), no compitan por un hombre, cuídense una a la otra, no eduquen machos ni mujeres sumisas.

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Post populi, post Dei.

El clamor del pueblo ha cambiado de medio de expresión. A pesar de que se siguen tomando las calles y haciendo pintas con protestas, la efectividad de dichas acciones está quedando opacada por el innegable poder del Post; el alcance de una denuncia es multitudinario y no se limita a las fronteras del país. Actualmente las personas han dejado de recurrir a la ley para buscar justicia en redes sociales, cada día se presentan más denuncias de asaltos captados por la cámara de un teléfono móvil y los resultados son expeditos haciendo caer el peso de la ley sobre los infractores.

A los gobernantes no les gusta ser exhibidos y cuando la presión sale de los confines del Ministerio Público más les vale actuar pronto o perder la poca credibilidad que les queda. Desafortunadamente, el número de personas con acceso a Internet es aún muy bajo, por ello se han creado grupos de defensa para quienes no tienen otra forma de ser escuchados.

La capacidad de movilización y de acción puede hacer la diferencia en la vida de muchas personas, porque, a pesar de todos los riesgos y malos manejos de la información, los datos ahí están, las imágenes o audios ahí están y son susceptibles de ser analizados por millones de personas. ¿Se imaginan lo que todos esos puntos de vista pueden hacer? No por nada existen los llamados Bots, que son programas cuya finalidad es hacer parecer que las tendencias de alguna publicación son mejores o peores. De ahí salen los números para muchas encuestas y para ensalzar o tirar por la borda planes y proyectos.

Nuestra responsabilidad es hacer buen uso de ese poder, porque, aunque la libertad de expresión existe, se deben eliminar los contenidos discriminatorios o aquellos que inciten al odio entre las personas. Es tan sencillo como no compartirlo y no comentar al respecto; en Internet la vida media de las publicaciones es muy corta y si se ignora se elimina por completo. Las compañías como Facebook y Twitter se han visto en la necesidad de proteger a los usuarios de imágenes con desnudos o contenidos violentos. No debe ser tarea fácil darles gusto a todos; yo he reportado al menos 3 fotos que considero denigrantes para las mujeres y en ninguno de los casos he recibido respuesta satisfactoria, sólo me dicen que no infringe sus regulaciones y por ello no la remueven de su sitio. Ante tal dificultad lo más razonable es hacer uno mismo el trabajo y convertirse en moderador del contenido que circula en las redes. El reto es encontrar un punto medio entre todas las culturas.

En ocasiones circulan acaloradas cadenas en Facebook, exigiendo la restitución de fotos de mujeres indígenas con el torso desnudo realizando alguna labor doméstica. Para los mexicanos no hay connotación sexual en esa imagen y sólo vemos a una mujer que representa los valores de nuestras tradiciones indígenas. Sin embargo, yo no puedo obligar al resto del mundo a vivir con mi percepción y herencia cultural; si para otros la imagen representa un desnudo que puede ser malinterpretado por ellos o por sus hijos, no tienen por qué estar expuestos a él de forma involuntaria.

De la misma forma yo me he sentido incómoda al ver personas con prácticas alimenticias, desde mi punto de vista, extremas. Ese es el respeto que debemos procurar, total, si hay quién se interese en las culturas pre-Hispánicas puede buscar la información y para quienes quieren saber cómo se cocina el perro también pueden averiguarlo sin tener que invitarnos a los demás de sus intereses.

Nunca antes en la historia de la humanidad habíamos sabido tanto de los demás. El amigo por correspondencia quedó atrás para dejar paso a la red de amigos. Podemos conectarnos con personas alrededor del mundo para conocer su forma de vida y sus costumbres. Los resultados son muy interesantes, ya que nos hemos dado cuenta en cuántas cosas nos parecemos. Todos hacemos bromas, denuncias, ayudamos a los demás, compartimos frases motivacionales, saludamos y despedimos a los meses del año, odiamos los lunes, amamos los viernes, compartimos imágenes de nuestra vida y nuestro planeta y por sobre todas las cosas, somos esclavos de las fotos y videos de gatos.

Hagamos buen uso de la maravilla que es poder estar en todos lados al mismo tiempo.

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Photo credit: <a href=”https://www.flickr.com/photos/garryknight/8331105136/”>garryknight</a&gt; via <a href=”https://visualhunt.com”>Visualhunt.com</a&gt; / <a href=”http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/”>CC BY</a>
Imagen de Grumpy Cat: Meme creator.

La inclusión forzada en un mundo que discrimina.

Los seres humanos somos más iguales que diferentes, sin embargo, somos más diversos que iguales y eso, ha sido causa de injusticias desde siempre.

La selección natural se encarga de adaptar a las especies al ecosistema y la selección que los humanos hacemos se ha encargado de perpetuar características físicas y de personalidad deseables para la sociedad. Estas dos posturas tienen bases opuestas; la primera hace cambios basado en lo que le conviene a la especie, mientras que la segunda elige dichos cambios basado en lo que cree que le conviene a la especie.

Ya se ha expresado por ahí cómo la idea de: “lo que es mejor para mí”, puede estar totalmente alejada de lo que en verdad le conviene al individuo.

Entonces, como en los cuentos de hadas:

“Hace muchos años, en un reino maravilloso, todos fueron de piel blanca, ojos claros y vivieron felices para siempre”.

Llevamos siglos tratando de salir de ese script sin éxito, aunque avances sí ha habido y eso debe continuar. Cada vez hay más leyes apoyando la diversidad y se acepta que eso va mucho más allá del color de la piel. Las razas nunca se han mantenido en una forma pura. Del lado de la selección natural hemos tenido, a lo largo de la historia, migraciones, eras glaciales, epidemias y otros fenómenos más o menos perceptibles. Por nuestra parte hemos elegido en muchos casos, simple y sencillamente lo que más nos gusta.

El orgullo racial ha tomado fuerza y el cuento se ha ido llenando de personajes de colores, ideologías y preferencias sexuales diversas. El cuento poco a poco va incluyendo personajes principales que no son blancos, varones o con mucho dinero.

En el día a día esto ha pasado desde hace muchas décadas, pero como en nuestra sociedad pareciera que si no se muestra en las películas o las series no vale, ahora tenemos “inclusión”.

Dependiendo del país la inclusión racial en series y películas se ve de forma diferente. En México hubo una época en la que los personajes negros eran actores blancos pintados de negro, los indígenas eran actores blancos con la cara sucia y hablando mal el español. Es de dar risa y es muy ofensivo y discriminatorio. Esos actores podían terminar la filmación y “limpiarse”, mientras que quieres pertenecen a dichos grupos humanos no podían hacerlo (ni tenían por qué). Ahora en nuestras películas todos dicen groserías, son medio vivales, las diferencias se enfocan en llevar al ridículo a las clases sociales y hacerse burla unos a otros.

En países con inmigración masiva como nuestros vecinos del norte, las series ahora han pasado de ser blancas para tener francos problemas de amontonar en el elenco a tanta diversidad. Tenemos por ejemplo los grupos de investigación; en ellos encontramos: un negro, un blanco, un latino, un asiático, un judío, un musulmán, un europeo, etc., y como queda también el asunto de las preferencias sexuales, entre ellos mismos deben ser heterosexuales y miembros de la comunidad LBGT, vegetarianos, adictos, ex adictos, devotos, fieles, infieles y los que me falten.

El intento de inclusión llega al absurdo y se siente falso, ignoro si cada grupo se siente representado con justicia en México o en Estados Unidos, pero yo más bien creo que es como pintar con todos los colores de la paleta sin justificación estética de fondo.

Sí es mucho mejor que estén a que no estén, por supuesto que sí y es de celebrar el esfuerzo. El asunto de la inclusión forzada es que muy en el fondo el poder sigue recayendo en los blancos, los malos son todavía los rusos y ahora también los chinos, el islam y los narcos latinoamericanos.

Hay ejemplos finísimos de inclusión, se me ocurre por ejemplo la trilogía de Iñárritu: Amores Perros, 21 gramos y Babel; sobre todo esta última donde la realidad humana se ve reflejada en toda su magnificencia y su miseria.

Pido porque un día pueda haber inclusión realista y que quienes no puedan ser representados en esa ocasión particular sean incluidos en otras y no se sientan mal. Además, espero que la variedad se aprecie en donde más vale, como en las universidades, empresas, agencias espaciales, organizaciones, gobiernos. En el cine y la televisión no me importa si siguen batallando en crear híbridos multifacéticos, al final es entretenimiento y bueno, si los actores se enojan, sepan que son incluidos en muchos otros círculos de devoción.

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Photo credit: <a href=”https://www.flickr.com/photos/37539972@N06/4060703242/”>The Itsy Bitsy Spider</a> via <a href=”https://visualhunt.com/”>Visualhunt.com</a&gt; / <a href=”http://creativecommons.org/licenses/by/2.0/”>CC BY</a>