¿Qué será #POTUS pues? La supervivencia de la lengua en 140 caracteres.

Entre invenciones te veas.

Nuestra lengua ha experimentado un cambio radical derivado de la prisa y del espacio. Los chicos quieren decir mucho, muy rápido y con el menor número de palabras. Para ello han fusionado idiomas en acrónimos y siglas, principalmente el inglés, con el fin de decirlo todo en un lenguaje codificado muy difícil de entender para quienes estamos fuera de su grupo.

La primera vez que me enfrenté a siglas que no entendí fue en un correo electrónico que empezaba con “FYI”, la verdad me dio pena preguntar el significado y tardé muchos correos en descifrarlo: “¡Ah!… For Your Information” (para su información). De ahí pasé a las letras que al pronunciarlas juntas suenan como una palabra: “R U” (are you, por su pronunciación en inglés) o: “C V bien” (se ve bien). Luego, no sé cómo, apareció el famoso: “K hace?” y ahí las reglas cambiaron; en primer lugar, la letra “k” se pronuncia “ka”, no “qué”, el signo de interrogación va al inicio y al final, no sólo al último como en inglés.

En fin, ahora cada quién hace lo que desea con los idiomas para expresarse. La plataforma de Twitter no ha ayudado mucho que digamos con la restricción sólo poder usar 140 caracteres. Si bien es cierto que desarrolla la capacidad de síntesis, la mayor parte de la gente sustituye palabras completas con símbolos, emoticones y a veces cuesta trabajo entender lo que se quiere decir, sobre todo porque los errores de ortografía siguen apareciendo en grado superlativo.

Como comenté en la publicación anterior, trato de estar cercana a ese lenguaje y comunicar de la forma en la que se comunica la mayoría de las personas usuarias de redes sociales. Se ha vuelto un reto personal escribir una idea con buena redacción y sin abreviaturas en Twitter; la escribo una y otra vez hasta quedar satisfecha con el resultado, luego la publico sintiendo que hice bien a la patria y honor a todos mis maestros de literatura (se vale reírse).

El Oxford Advanced Learner’s Dictionary, tiene ya una sección con los acrónimos y siglas más usados por los internautas y cada año se actualiza (1). Lo que me preocupa de todo este asunto es que gran parte de ese contenido lingüístico lo adoptamos, aún sin hablar el idioma; mezclando inglés y español sin sentido real, sólo por usar lo que esté de moda.

La solución, como para casi todos nuestros males, está en la educación. Quienes tengan la fortuna de estudiar inglés en algún instituto serio o tengan hijos en escuelas con programa bilingüe, podrán experimentar un entrenamiento en comunicación para redes sociales. Ya se enseña a escribir, leer y emplear dichas abreviaturas en el contexto apropiado sin hacer menoscabo del contenido del mensaje ni del idioma. Repito, es muy buen entrenamiento en síntesis y pensamiento abstracto poderse expresar en un párrafo, pero no deformando el idioma. Enseñar a redactar es indispensable para ensayos, tesis etc., ¿por qué no hacerlo también para redes sociales? No dudo que muchos centros educativos ya lo hagan y de esa forma puedan conectar con un porcentaje de los alumnos que de otro modo no podrían enganchar en una clase de español. Habrá que hacer llegar esa posibilidad al resto de los centros educativos en el país, esperando con los dedos cruzados que no estén en paro.

Y, por cierto, después de algunos meses de leer “POTUS” en los Tweets del presidente Obama, por fin desentrañé el misterio y supe que dichas siglas significan en inglés: “President of the United States”; ya decía yo que no le podían decir así de feo nada más por que sí.

 

  1. Telephoning and electronic messaging. Oxford Advanced Learner’s Dictionary. Oxford University Press; 7th edition; 2010; Reference section; R57.
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Reseña del libro: Bullying y Abuso Infantil. Escrito por Tere Vale.

 

El tema del acoso escolar se ha vuelto una preocupación para la sociedad en la mayor parte de los países; siendo un fenómeno cuya presencia data de siglos atrás no era sencillo pasar de la costumbre a la investigación y la prevención. Los hechos se volvieron cada vez más contundentes y mediáticos mostrando el lado más violento del acoso o bullying. En estos días la oferta de libros acerca del acoso escolar ha aumentado y se les puede encontrar en cualquier librería, sin embargo, no todos tratan el tema con la seriedad debida, es por eso que quiero recomendar ampliamente el trabajo de Tere Vale en este libro.

Lo primero que deseo destacar es el orden y la claridad con la que trata los temas; los capítulos son cortos concisos y abordan el ciclo completo del acoso y sus consecuencias. El lenguaje es claro y muy accesible, no hay terminología que no se explique y está centrado en la realidad mexicana.

Como profesional me gustó mucho la documentación que hizo para escribir el libro; cuenta con una sección bibliográfica extensa y verificable. Yo uso este texto para los cursos que desarrollo y para explicar a mis pacientes el tema del acoso.

Nos muestra el panorama legislativo relacionado con el acoso y la violencia infantil desde la Constitución hasta las leyes y reglamentos locales. Tiene una postura de género en donde presenta las diferencias entre la violencia ejercida por los hombres y las mujeres. Este último punto es esencial para el trabajo en las escuelas en materia de prevención y de manejo de los casos ya presentes en la institución.

Por si fuera poco, es un libro accesible en precio, de lectura sencilla y con información que va desde lo neurobiológico hasta lo social.

Se van a encontrar muchos otros libros de consulta dirigidos a los jóvenes, los padres y los maestros, he leído varios y me he encontrado con errores de aproximación al tema y con sugerencias vagas y simplonas sobre cómo evitar el acoso en carne propia o como ayudar a alguien quien sufre de acoso. En este sentido debo recalcar que no es un tema para tratar de manera superficial sin darle el peso específico tan importante y de consecuencias tan graves como las tiene el bullying.

En fin, espero puedan conseguir el libro, lo lean y les ayude a valorar, en su justa dimensión, la necesidad tan grande de contar con estrategias de prevención y manejo de este problema de salud al que se enfrenta la sociedad en su conjunto.

Aquí les dejo los datos:

Tere Vale. Bullying y Abuso Infantil, editorial Planeta; México 2016.

 

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Vale T. (2016). Bullying y Abuso Infantil. Ed. Planeta; México

Todos quieren cosas.

Es muy difícil ser.

En primer lugar, nadie sabe a ciencia cierta quién es y para qué existe. La filosofía lleva siglos en el asunto y con cada generación los requerimientos se van apilando.

Con cada cambio de paradigma social se replantean las formas de ser y en este momento la respuesta parece ser muy simple: Todos pueden ser lo que quieran ser (mis hijas dirían que el pollo quería ser astronauta).

Si eso es cierto, entonces el simple hecho de ayudar a las personas a ser lo que desean debería resolver una gran cantidad de males sociales y nos llevaría a un mundo de éxito y bienestar, pero la evidencia nos muestra que eso no es así..

Yo creo que existen muy pocas personas haciendo lo que siempre soñaron; para la mayoría de nosotros, esa conciencia llegó con la edad y la experiencia. Si al final del camino uno puede voltear y sentirse satisfecho con lo vivido ya es ganancia, porque hay tantos aspectos a los cuales ponerle palomita, que la balanza en equilibrio es una utopía.

A un niño se le pide ser bueno y de ahí en adelante empieza la discusión filosófica: ¿qué es ser bueno? ¿cómo volverse bueno? ¿si soy bueno por qué no soy feliz? ¿por qué hay gente mala?, etc., etc.

Después se agregan listas de valores, competencias, actitudes, propósitos y llega un punto en el que es imposible serlo todo. Tal vez haya gente que nunca sea nada de eso y viva bien, tal vez muchos intentan e intentan y a pesar de lograr bastante nunca se sienta realizada.

Vamos a volver un poco al asunto del poder ser. Basta darse una vuelta por el Centro Histórico de la Ciudad de México para encontrarse con un abanico de posibilidades. En la explanada de la Secretaría de Relaciones Exteriores hay grupos de adolescentes escuchando y bailando música pop coreana (eso parece ser nuevo), hay gente paseando vestida de su personaje favorito, y no me refiero a niños, estoy hablando de jóvenes de preparatoria o universidad caminando con atuendos salidos de videojuegos, comics, caricaturas o películas (esto también es nuevo). Veremos los ya conocidos darketos, cholos, punks, jipis y algunas variedades más o menos coloridas.

La pregunta es si el poder ser te hace feliz y si la sociedad es capaz de tolerar tanta diversidad. Cada grupo exige una serie de derechos, desea ser reconocida y respetada, tener su espacio, sus usos y costumbres, ser escuchada y por encima de todo ser aceptada. Esto es en términos generales, poder ir a trabajar o a la escuela con la vestimenta que los representa, usar el vocabulario aceptado por su grupo como idiosincrático y no ser discriminados.

Muchas de estas peticiones son derechos constitucionales o derechos humanos, sin embargo, en la práctica las cosas no son tan sencillas; ahí tenemos el caso de los milenarios tatuajes que, a pesar de ser usados por millones de personas en todo el mundo y de estar de moda, encuentran restricciones al ser relacionados con grupos delictivos, promiscuidad, drogas e inestabilidad emocional.

¿Cómo entonces conciliarlo todo? está la parte de ser bueno, de cumplir con los requisitos sociales, el momento histórico-político, las expectativas de la familia, la realidad económica, la realidad medioambiental, la religión y si quieren le sigo, pero da miedo, porque hasta el final de esa lista viene el ser como uno desea.

He visto que entre más anclado está uno a las tradiciones y costumbres de siglos anteriores al presente, más difícil es aceptar estas condiciones del juego y aunque esto no significa que las nuevas generaciones serán más felices al ser más tolerantes, al menos espero puedan navegar por las aguas de las distintas etapas de la vida sin sentir que se ahogan.

Sólo una recomendación, el pasado tiene muchos mensajes importantes y aquí dos de ellos:

  • La unión hace la fuerza.
  • Divide y vencerás.

No se dejen seducir tan fácil por la novedad de la posibilidad, para trabajar en equipo cada uno puede ir vestido como quiera y almorzar lo que más le guste, pero, los objetivos deben ser comunes, el lenguaje el mismo (y no me refiero al idioma); ni hablar, los valores y actitudes que mejor nos definen como seres humanos dignos deben ser seguidos. Así hay más posibilidades de al final del camino, haber hecho el bien y sentirse conforme con el resultado.

Crédito de imagen de encabezado: Unsplash.

Feos, fuertes y formales.

Primero dejemos claro que los seres humanos nacemos machos o hembras como el resto de los mamíferos y de muchas otras especies animales. En nuestro caso denominamos “hombres” a los machos y “mujeres” a las hembras. Siendo así, uno nace mujer o nace hombre (sin hablar aquí de identidad sexual o identidad corporal), entonces, decirle a un niño: “Te tienes que hacer hombrecito”, es violencia pasiva.

Hombre nació, y de acuerdo a los periodos de la vida es niño, adolescente, adulto o anciano; pero hombre ya es.

Este detalle de tan poca importancia aparente y de una carga cultural que lo justifica, da origen a infinidad de casos de acoso en las escuelas, en casa y en la comunidad.

Los hombres se ven expuestos a agresiones cuando no son capaces de actuar como se supone que un hombre actúa. El “deber ser” es una lápida sobre los hombros de cualquiera. A un hombre se le desprecia cuando es menos hombre (o sea más mujer), la imposición viene por parte de ambos sexos y erróneamente se cree que nada más afecta a los homosexuales, pero no hay nada más alejado de la realidad.

Cuando se le niega a un individuo la posibilidad de ser como es se abre el camino a la depresión y otros trastornos asociados. Un niño a quien se le reprende por jugar con muñecas está viendo su lado paternal ser bulleado, por lo que no es de extrañar el desapego de muchos padres a sus hijos recién nacidos. Un niño a quien se le reprende por jugar con niñas y pasar tiempo con ellas es tachado de homosexual, por lo que tampoco es de extrañar su incapacidad de entender a las mujeres.

Sigan esa lógica de pensamiento y hallarán las raíces de la discriminación a las mujeres y a sus actividades, o sea, planchar no es de hombres.

Las generaciones en muchos países desarrollados van cambiando sus paradigmas y son bienvenidas las nuevas masculinidades; son hombres que exigen permisos de paternidad al nacer sus bebés, son aquellos que deciden permanecer en casa y encargarse del quehacer y de los hijos mientras la mujer trabaja, ellos se permiten ponerse crema, hacerse manicure, preocuparse por su apariencia física y no perder un ápice de hombría en el proceso.

Ese fenómeno está tardando mucho en darse en otros países y en nuestro México el trabajo es cuesta arriba. En la educación de los hijos los padres y las madres viven con los cánones de antes: “Si te pega se lo regresas”, “Los niños no lloran”, “Enséñale quién manda”, “No vayas a ser un dejado mandilón”, “¿Qué, ella te manda?”

El niño capaz de vivir a la altura de esas expectativas puede volverse un acosador; el niño incapaz de vivir a la altura de esas expectativas puede volverse una víctima.

Entre esos dos extremos viene toda la gama de chicos que se encuentran en una escuela y aunque ninguna de dichas características va a determinar de forma causal el comportamiento futuro de esos individuos, sí aumentan las probabilidades de mantenerse como acosadores o víctimas durante el resto de las etapas de la vida.

Para los padres de familia que su niño sea víctima es muy difícil de manejar, los confronta con su definición de hombre y con la carga social de quienes comparten esa definición. Es mucho más sencillo admitir que el hijo es un bully, porque no es ningún dejado o porque es un fregón, que aceptar al hijo como víctima en un rol asociado al fracaso y a lo femenino (ni lo mande dios).

El hombre necesita escapar de esa carga de violencia con la que debe vivir. En el intervalo entre los roles: acosador-víctima está el punto adecuado y no es un hombre afeminado, es por el contrario un hombre asertivo capaz de asumirse como tal sin sentir el peso de cumplir con las regulaciones establecidas para su sexo por la sociedad. Si lo necesita se sabe defender, si quiere puede llevarse con sus amigos y jugar a las luchas, puede practicar cualquier deporte, se puede peinar como se le da la gana y es capaz de establecer relaciones asertivas con hombres y mujeres. Un niño que estudia ballet no se va a hacer gay, si decide ser amo de casa no es porque la mujer le pega, pero lo más importante es que si decide ser padre va a educar a sus hijos sin esos prejuicios y poco a poco erradicarlos de la sociedad.

Tu hijo varón ya es hombre, ahora permítele ser lo que él quiera.

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En las redes de la red.

Los ciudadanos comunes y corrientes hemos luchado tanto por la libertad de expresión que deberíamos poder decir lo que nos venga en gana. En muchos foros nos es permitido casi sin restricción, como dentro de la familia o con nuestros amigos.

Ahora con la facilidad y el peligro de comunicarlo al mundo entero con un solo clic, nos enfrentamos a millones de receptores, cada uno con su bagaje cultural y su libertad de expresión propia, lo cual genera reacciones de todo tipo; en el mejor de los casos lo van a ignorar a uno, pero cuando no es así la vida de quien dijo lo que dijo puede cambiar de forma dramática.

Y es que la presión social ejercida a través de los medios de comunicación tiene un peso específico muy importante, miles de ciudadanos de movilizan para ayudar en causas desesperadas donando dinero o firmando peticiones dirigidas a grupos en poder de decisión. De esa forma se han reconstruido casas incendiadas, salvado vidas en hospitales, encontrado personas extraviadas, protegido especies animales en peligro, adoptado mascotas, en fin, millones de casos que conmueven hasta las lágrimas y nos hacen tener fe en la humanidad.

Pero, y siempre habrá peros, esas mismas personas pueden destruir hasta sus últimas consecuencias a quienes consideran indignos.

¿Cómo sé si soy indigno?

Pues no puedes saberlo debido a que la misma circunstancia te puede enaltecer o hundir, como por ejemplo apoyar a un partido político, a una empresa o a un grupo social.

El problema no es la libertad de expresión, en mi opinión son más bien las reglas del juego; no sabemos debatir y nos lanzamos con enjundia a defender o a criticar, muchas veces sin conocer la historia completa o tratándose de culturas muy distintas a la nuestra. Es muy fácil justificarnos si lo hacemos de forma defensiva; hablar mal de los demás aumenta la probabilidad de “vernos bien” entre quienes opinan de la misma forma. Un vegetariano atacando a quien come carne calificándolo de asesino insensible y destructor del planeta, tiene más efecto inmediato que un vegetariano quien sólo expone las razones por las cuales su dieta presenta beneficios para la salud y para el planeta (hay de evangelizadores a evangelizadores).

Hay algunos elementos cruciales en esta guerra de facciones en Internet:

Los videos y las fotos: Forma casi infalible de mostrar al mundo lo que somos: cantantes, actores, cómicos, difusores de información etc. En ese caso uno se sienta y espera los “me gusta”, las reacciones y las veces que se comparte. Si esa es nuestra intención podemos hacer carrera de “youtuber” o sea de artista del video en redes, o ser descubierto por las cualidades visuales que mostramos en las fotos.

Pero si el video o las imágenes en cuestión fueron subidas sin nuestro consentimiento, mostrando o no situaciones privadas, vergonzosas o fuera de contexto, entonces nos convertimos en víctimas de ciberacoso y seremos agredidos desde todos los continentes del orbe (en el entendido que las bromas son una forma de agresión y de acoso cuando se dan en ese escenario).

Los comentarios escritos: Así como una servidora está expuesta a críticas y agresiones por lo expresado en este blog, todos quienes escriben algo en línea son sujetos de escrutinio y son susceptibles al derecho de opinión y de réplica de los demás. Esto es muy dramático en el caso de menores de edad, quienes son víctimas comunes de los compañeros de escuela.

En el caso de los adultos las repercusiones llegan hasta donde se puedan imaginar, como recientemente le sucedió al entonces director de TV UNAM por un comentario en una de sus columnas periodísticas que lo llevó a renunciar a su puesto por haber hecho válido su derecho de libertad de expresión; todo debido a la presión en medios electrónicos.

De estas y otras instancias donde se gesta la desgracia humana “on line” nacen los Memes, que son la perpetuación de la burla a muchos otros contextos y convierten a la persona en ente del dominio público, prácticamente sin posibilidad de defensa. Hoy en día todos esperamos los Memes que se deriven de cualquier situación, noticia o evento social o deportivo, a tal grado que yo puedo hacer los míos y subirlos a las redes sin problema alguno.

No existe una solución a corto plazo, pero cada uno puede ayudar al dejar de compartir o de dar “me gusta” a videos, fotos o comentarios que falten el respeto a alguien. Al cabo que, de la misma forma, siempre van a existir los Memes en donde los derechos de otras personas no se ven afectados.

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A reserva por supuesto de lo que pueda el perro opinar al respecto.

 

El Financiero (2016). Nicolás Alvarado renuncia a TV UNAM. CDMX; Recuperado el 6 de septiembre de 2016 de: http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/nicolas-alvarado-renuncia-a-tv-unam.html
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Meme del perro; Recuperado el 6 de septiembre de 2016 de: http://notinerd.com/galeria-22-memes-fantasticos-del-perrito-ahorita-no-joven/

“Pues a mí no me parece”. Comentario sobre la diferencia de opinión entre padres e hijos.

Estar en desacuerdo con los hijos es duro de manejar. Se supone que los padres somos guía y modelo para ellos a lo largo de la vida, durante la infancia es más o menos sencillo imponer las reglas del juego familiar, pero conforme los hijos e hijas se adentran en las relaciones sociales los puntos de vista van cambiando y llega el momento de irle al otro equipo en el clásico de fútbol.

Hay diferencias esperadas y sencillas de procesar como los gustos musicales, la ropa, los deportes favoritos etc. Cuando las tensiones crecen ya estamos hablando de religión, política, ética y en general los temas en donde la libertad de expresión y de libre albedrío confrontan a los padres con el plan que tenían para los hijos.

¿Es un fracaso si los hijos “nos salen diferentes a uno”?

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La respuesta en mi humilde opinión es no. Ser fotocopia de mamá o de papá es imposible y yo diría indeseable.

En primer lugar, sería de una vanidad increíble suponer que nosotros tenemos la verdad acerca de la vida. Habiendo tantos caminos a elegir la repetición de las decisiones previas significaría un retroceso. Si ya de por si somos especialistas en tropezar con la misma piedra varias veces, imaginen a nuestros hijos heredar esos obstáculos y verlos caer irremediablemente en ellos.

En segundo lugar, nosotros como personas podemos ser profundamente deficientes en materia de vida. Pongamos como ejemplo a padres y madres adictos a una droga, involucrados en actividades ilícitas, promotores de violencia, deshonestos, crueles o represores. Ahí el ejemplo llevaría a los hijos por una ruta de problemas con consecuencias sociales, personales y legales graves.

Lo peor es que el ejemplo (malo y bueno) sí se repite en los hijos, por ahí está el consabido “De tal palo tal astilla” y lo aceptamos como irremediable. Cuando pienso en mi vida y en mis decisiones veo que el balance sube y baja entre lo acertado y lo errado cada día; para dar ejemplo debo hacer corte de caja muy seguido.

Yo espero ver en mis hijas los frutos sus propias decisiones y la capacidad de asumir las consecuencias de ellas; positivas o negativas. Si ellas copiaran cada uno de mis pasos les sería muy fácil culparme por sus errores: “No te quejes que tú fuiste igual”, “Ni me digas nada porque tú también le pusiste el cuerno”, “¿Qué esperabas si tú me educaste?”.

Por supuesto que a todos nos ha pasado por la cabeza justificar nuestras acciones en nuestros padres o abuelos, al hacerlo nos libramos del juicio propio y ajeno dejándonos flotar en la corriente de la conformidad; nos lleve a donde nos lleve.

Hay ejemplos de vida dignos de ser emulados: respeto, civilidad, responsabilidad, buen humor, cuidado de la salud, amor a la naturaleza y muchos otros. La probabilidad de inculcarlos a nuestros hijos es mayor cuando desde temprana edad les permitimos decidir y asumir las consecuencias. Los niños pequeños no buscan estar en contra de los padres, ellos sólo exploran y miden la confianza que pueden tener en las personas a su cargo. Permitir a un hijo equivocarse o diferir en su punto de vista lleva implícito el amor y el apoyo que le tenemos. El mensaje es claro: “Yo te amo por quien eres, no por ser como yo quiero que seas”.

Si panean tener hijos o si ya los tienen comiencen a practicar el respeto y la celebración de las diferencias, de ahí van a surgir los espacios de comunicación necesarios para generar un debate saludable y crear relaciones en donde el chantaje sea menos frecuente y la familia crezca como un jardín multicolor en vez de un pasto podado parejito.

 

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No aguantas nada.

El acoso anda suelto.

El acoso escolar es uno de los temas de discusión más importantes de esta década; eso si pensamos en México, otros países llevan más tiempo trabajando contra ese mal.

Las terribles masacres estudiantiles desatadas en los Estados Unidos a finales de los 90’s nos mostraron a todos que “molestar al amiguito” trae consecuencias fatales.

Todos hemos tenido alguna experiencia relacionada con el acoso en la escuela  en cualquiera de sus tres roles:

  • Víctima.
  • Victimario.
  • Testigo.

Esa triada ha acabado con la vida de miles, en la actualidad el “bullying” es considerado un problema de salud pública.

El ciclo del acoso escolar no deja títere con cabeza, hay un daño a la comunidad y a todos sus integrantes. La víctima se lleva la peor parte al ver su integridad vulnerada por sus iguales y las secuelas pueden durar toda la vida. El testigo está forzado a ver el ejercicio impune de la violencia sin poder hacer nada al respecto. El victimario se convierte en un adulto que va a repetir el patrón de agresión y de superioridad mal entendida a otras esferas de su vida, creando espacios para la violencia intrafamiliar y el acoso laboral.

¿Qué sí es acoso escolar?

Para determinar que la situación entre dos o más infantes representa “bullying” se requieren tres cosas.

Debe existir un desbalance de poder entre el victimario y su víctima; dicho desbalance no necesita ser físico, la sola percepción de superioridad es suficiente.

Hay intención de hacer daño. Se busca lastimar y destruir al otro, a quien se le considera un ser inferior merecedor de lo que le suceda.

Se da por un periodo de tiempo prolongado. El acoso puede durar ciclos escolares completos, eso es muy común en los niños con sobrepeso o con los homosexuales. (1).

Ejemplos de acoso en la escuela se remontan a siglos atrás, entonces ¿por qué hasta ahora se le combate?

La sociedad ha dado un vuelco muy importante en materia de derechos humanos, esa puerta abierta ha dejado salir demonios de todos tamaños.

Lo que está sucediendo es que por fin estamos poniendo atención a los daños. En los años 70’s, cuando yo cursaba la primaria, el acoso era un hecho imperturbable, había una condonación generalizada del abuso por parte de maestros y padres de familia, el “bullying” era un rito de iniciación.

Considero importante recalcar que no podemos comparar el sufrimiento de cada persona. El argumento de: “No te quejes, en otros lados están peor”, sirve de muy poco cuando el individuo experimenta dolor físico y emocional.

A ratos parece una competencia de: a ver quién sufre más; todos presumimos nuestras desgracias como más meritorias de compasión que las de otros. Con esa mentalidad, si a la niña le suben la falda en el salón es menos grave que si la golpean y de esa forma se hace legítimo el abuso al minimizar la agresión.

Presumir el sufrimiento es otro tipo de vanidad.

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  1. Coloroso B. (2010). The Bully, the Bullied and the Bystander. From Preschool to High School- How Parents and Teachers Can Help Break the Cycle of Violence. Harper Collins e-books. US.

Persona, ética y ciudadanía.

Esos son los ejes del programa de la Secretaría de Educación Pública para la materia de Formación Cívica y Ética de primer grado de primaria hasta tercer año de secundaria del año 2011. Es un programa longitudinal (de primaria a secundaria) y transversal (los mismos temas desarrollados para cada grupo etario).

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Se pretende que el alumno desarrolle las siguientes competencias*:

  1. Conocimiento y cuidado de sí mismo.
  2. Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad.
  3. Respeto y valoración de la diversidad.
  4. Sentido de pertenencia a la comunidad, la nación y la humanidad.
  5. Manejo y resolución de conflictos.
  6. Participación social y política.
  7. Apego a la legalidad y sentido de justicia.
  8. Comprensión y aprecio por la democracia (1).
*De competente, no de competidor. Photo via <a href=”https://visualhunt.com/”>VisualHunt.com</a&gt;

Considero que está muy bien hecho y no le pide nada a los propuestos por los organismos internacionales. El documento es precioso, claro, detallado, bien redactado.

Entonces, si no estamos tan mal, ¿por qué estamos tan mal?

La respuesta es muy sencilla, no se predica con el ejemplo. No hay forma de enseñar civismo cuando el Estado de Derecho no existe.

Imaginen una clase en donde se fortalece la autoestima, se enseña el respeto por las diferencias entre cada uno y se le da poder a cada alumno para salir y vivir con valores. El niño sale del salón orgulloso y lo primero que ve son coches estacionados en doble fila y basura tirada en el suelo.

La incongruencia es tal, que la lección se convierte en auténtica literatura fantástica. Para los padres de familia decididos a formar personas íntegras la labor es titánica, sin embargo, vale la pena. Sólo si se trabaja con los hijos desde pequeños se irá construyendo una nueva generación capaz de transformar la sociedad hacia un mejor camino.

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A los mexicanos nos cuesta mucho trabajo seguir las reglas, nuestra cultura se caracteriza por el ingenio y las ganas de sobresalir. El problema radica en que nuestros triunfos son mínimos y consisten casi siempre en ganar en una lucha de poder: Me meto en la fila, te doy mal el cambio, te albureo, me vuelo la clase, te gano el asiento, acelero donde sé que no hay radar y cuanta cosa se les ocurra. Convencer a todas esas personas de su error es casi imposible y el costo-beneficio es muy bajo. De ahí la importancia de empezar desde abajo; encausar ese ingenio y esa habilidad en beneficio de la comunidad, así como el propio.

La educación es lo único que nos puede sacar del hoyo y de                                                                                 las incongruencias diarias de nuestro México.

 

  1. Secretaría de Educación Pública. (2011). Formación Cívica y Ética. Programas de estudio 2011. Guía para el maestro; Primaria; Primer grado. SEP; México. Recuperado el 19 de agosto de 2016 de: http://www.curriculobasica.sep.gob.mx/pdf/primaria/1ergrado/fcye/PE-PRIM_1_FCyE.pdf