Buenas, bonitas y virtuosas.

Tuve un maestro en la facultad quien dedicó una clase entera a explicarnos por qué las mujeres debíamos cuidar nuestra vida sexual premarital y los hombres no. Su argumento era simple, él opinaba que una mujer no debía de confiar en la promesa de los hombres de guardar el secreto después de haber consentido a una relación sexual, que el dicho de “Los caballeros no tenemos memoria” ya no aplicaba para esa época (me refiero a inicios de los 90’s). Peor aún, los hombres presumían sus conquistas entre ellos y la imagen de la mujer se veía perjudicada, porque para tener novia cualquiera estaba bien, pero para tener una esposa había que tener una mujer virtuosa (o sea virgen).

En esa época y habiendo sido educada con esos mismos parámetros la advertencia se me hizo de lo más razonable. Actualmente, cualquier jovencita universitaria se habría reído en su cara y hubiera defendido el derecho de equidad de género y la libertad que tiene de andar con cuantos se le dé la gana y tendría toda la razón. Esas mujeres deberán educar a sus hijos e hijas (si es que deciden tenerlos), en esa equidad y respeto, sólo así lograrán que esa lucha no deba seguir siendo peleada por las nuevas generaciones.

Así como ese ejemplo, las mujeres hemos luchado hasta por el derecho a ser consideradas seres humanos; estamos hablando de siglos de vejaciones y violencia en todos los ámbitos que comprende el término.

Cuando trasladamos esa noción de la mujer, como objeto y posesión del hombre, al terreno del acoso en las escuelas, nos encontramos con justificaciones para los celos, el cuidado del aspecto físico, los estándares de belleza y la “incapacidad” de hacer cosas “de hombres”. En fin, la mujer se tiene que dar a respetar y es culpable de las agresiones que sufre al no haber sabido hacerlo. Es su culpa si los compañeros del salón le pegan porque “anda de llevada”, si se junta con puros niños es normal que las niñas del salón la hagan a un lado porque es poco femenina, cuando está pasada de peso es porque no se sabe cuidar, si es agredida sexualmente es a consecuencia de una provocación de su parte. Al final las mujeres son vistas como un artículo para caballero y deben de mantenerse como ellos lo solicitan hasta ser desempaquetadas, también por ellos, para ser tratadas como se les dé la gana.

Siempre y cuando en el anaquel haya mujeres de todo tipo y para cada necesidad, el hombre va a estar contento. De ese modo puede poner en su carrito de compras: la novia, la esposa, la amante, la prostituta, la que siempre se deja, el segundo frente, la madre, la hermana, la trabajadora doméstica, la empleada, la hija, la abuela, la prima, etc. Para cada una de ellas tiene un manual y espera que cada mujer lo siga a la perfección sin siquiera habérselos dado a leer.

El camino a la equidad está repleto de tradiciones, mentiras, discriminación, misoginia, religión, telenovelas y ahora de “Ladies”. Nos falta mucho como sociedad para lograr una convivencia respetuosa entre mujeres y hombres, los esfuerzos de los grupos feministas son también catalogados de exagerados, liderados por mujeres inestables, locas, las cuales se deberían ir a sus casas a atender a sus familias y dejarse de esas cosas.

Yo estoy segura que debe haber posturas muy extremas entre las feministas y deberán moderarse, pero es tan profundo el abismo de las agresiones hacia las mujeres que hasta no ver subsanadas las prerrogativas básicas de ellas como individuos, no se va a poder determinar cuáles de dichas peticiones van de verdad en contra de los derechos de los hombres.

Como cierre a mi publicación anterior y a esta, quiero dejar claro que yo apoyo los derechos de los seres vivos por igual, porque de lo que se trata es de adaptarse a la realidad actual y permitir a las personas y los animales un desarrollo personal y social digno, que los acerque lo más posible al bienestar asequible.

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Feos, fuertes y formales.

Primero dejemos claro que los seres humanos nacemos machos o hembras como el resto de los mamíferos y de muchas otras especies animales. En nuestro caso denominamos “hombres” a los machos y “mujeres” a las hembras. Siendo así, uno nace mujer o nace hombre (sin hablar aquí de identidad sexual o identidad corporal), entonces, decirle a un niño: “Te tienes que hacer hombrecito”, es violencia pasiva.

Hombre nació, y de acuerdo a los periodos de la vida es niño, adolescente, adulto o anciano; pero hombre ya es.

Este detalle de tan poca importancia aparente y de una carga cultural que lo justifica, da origen a infinidad de casos de acoso en las escuelas, en casa y en la comunidad.

Los hombres se ven expuestos a agresiones cuando no son capaces de actuar como se supone que un hombre actúa. El “deber ser” es una lápida sobre los hombros de cualquiera. A un hombre se le desprecia cuando es menos hombre (o sea más mujer), la imposición viene por parte de ambos sexos y erróneamente se cree que nada más afecta a los homosexuales, pero no hay nada más alejado de la realidad.

Cuando se le niega a un individuo la posibilidad de ser como es se abre el camino a la depresión y otros trastornos asociados. Un niño a quien se le reprende por jugar con muñecas está viendo su lado paternal ser bulleado, por lo que no es de extrañar el desapego de muchos padres a sus hijos recién nacidos. Un niño a quien se le reprende por jugar con niñas y pasar tiempo con ellas es tachado de homosexual, por lo que tampoco es de extrañar su incapacidad de entender a las mujeres.

Sigan esa lógica de pensamiento y hallarán las raíces de la discriminación a las mujeres y a sus actividades, o sea, planchar no es de hombres.

Las generaciones en muchos países desarrollados van cambiando sus paradigmas y son bienvenidas las nuevas masculinidades; son hombres que exigen permisos de paternidad al nacer sus bebés, son aquellos que deciden permanecer en casa y encargarse del quehacer y de los hijos mientras la mujer trabaja, ellos se permiten ponerse crema, hacerse manicure, preocuparse por su apariencia física y no perder un ápice de hombría en el proceso.

Ese fenómeno está tardando mucho en darse en otros países y en nuestro México el trabajo es cuesta arriba. En la educación de los hijos los padres y las madres viven con los cánones de antes: “Si te pega se lo regresas”, “Los niños no lloran”, “Enséñale quién manda”, “No vayas a ser un dejado mandilón”, “¿Qué, ella te manda?”

El niño capaz de vivir a la altura de esas expectativas puede volverse un acosador; el niño incapaz de vivir a la altura de esas expectativas puede volverse una víctima.

Entre esos dos extremos viene toda la gama de chicos que se encuentran en una escuela y aunque ninguna de dichas características va a determinar de forma causal el comportamiento futuro de esos individuos, sí aumentan las probabilidades de mantenerse como acosadores o víctimas durante el resto de las etapas de la vida.

Para los padres de familia que su niño sea víctima es muy difícil de manejar, los confronta con su definición de hombre y con la carga social de quienes comparten esa definición. Es mucho más sencillo admitir que el hijo es un bully, porque no es ningún dejado o porque es un fregón, que aceptar al hijo como víctima en un rol asociado al fracaso y a lo femenino (ni lo mande dios).

El hombre necesita escapar de esa carga de violencia con la que debe vivir. En el intervalo entre los roles: acosador-víctima está el punto adecuado y no es un hombre afeminado, es por el contrario un hombre asertivo capaz de asumirse como tal sin sentir el peso de cumplir con las regulaciones establecidas para su sexo por la sociedad. Si lo necesita se sabe defender, si quiere puede llevarse con sus amigos y jugar a las luchas, puede practicar cualquier deporte, se puede peinar como se le da la gana y es capaz de establecer relaciones asertivas con hombres y mujeres. Un niño que estudia ballet no se va a hacer gay, si decide ser amo de casa no es porque la mujer le pega, pero lo más importante es que si decide ser padre va a educar a sus hijos sin esos prejuicios y poco a poco erradicarlos de la sociedad.

Tu hijo varón ya es hombre, ahora permítele ser lo que él quiera.

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En las redes de la red.

Los ciudadanos comunes y corrientes hemos luchado tanto por la libertad de expresión que deberíamos poder decir lo que nos venga en gana. En muchos foros nos es permitido casi sin restricción, como dentro de la familia o con nuestros amigos.

Ahora con la facilidad y el peligro de comunicarlo al mundo entero con un solo clic, nos enfrentamos a millones de receptores, cada uno con su bagaje cultural y su libertad de expresión propia, lo cual genera reacciones de todo tipo; en el mejor de los casos lo van a ignorar a uno, pero cuando no es así la vida de quien dijo lo que dijo puede cambiar de forma dramática.

Y es que la presión social ejercida a través de los medios de comunicación tiene un peso específico muy importante, miles de ciudadanos de movilizan para ayudar en causas desesperadas donando dinero o firmando peticiones dirigidas a grupos en poder de decisión. De esa forma se han reconstruido casas incendiadas, salvado vidas en hospitales, encontrado personas extraviadas, protegido especies animales en peligro, adoptado mascotas, en fin, millones de casos que conmueven hasta las lágrimas y nos hacen tener fe en la humanidad.

Pero, y siempre habrá peros, esas mismas personas pueden destruir hasta sus últimas consecuencias a quienes consideran indignos.

¿Cómo sé si soy indigno?

Pues no puedes saberlo debido a que la misma circunstancia te puede enaltecer o hundir, como por ejemplo apoyar a un partido político, a una empresa o a un grupo social.

El problema no es la libertad de expresión, en mi opinión son más bien las reglas del juego; no sabemos debatir y nos lanzamos con enjundia a defender o a criticar, muchas veces sin conocer la historia completa o tratándose de culturas muy distintas a la nuestra. Es muy fácil justificarnos si lo hacemos de forma defensiva; hablar mal de los demás aumenta la probabilidad de “vernos bien” entre quienes opinan de la misma forma. Un vegetariano atacando a quien come carne calificándolo de asesino insensible y destructor del planeta, tiene más efecto inmediato que un vegetariano quien sólo expone las razones por las cuales su dieta presenta beneficios para la salud y para el planeta (hay de evangelizadores a evangelizadores).

Hay algunos elementos cruciales en esta guerra de facciones en Internet:

Los videos y las fotos: Forma casi infalible de mostrar al mundo lo que somos: cantantes, actores, cómicos, difusores de información etc. En ese caso uno se sienta y espera los “me gusta”, las reacciones y las veces que se comparte. Si esa es nuestra intención podemos hacer carrera de “youtuber” o sea de artista del video en redes, o ser descubierto por las cualidades visuales que mostramos en las fotos.

Pero si el video o las imágenes en cuestión fueron subidas sin nuestro consentimiento, mostrando o no situaciones privadas, vergonzosas o fuera de contexto, entonces nos convertimos en víctimas de ciberacoso y seremos agredidos desde todos los continentes del orbe (en el entendido que las bromas son una forma de agresión y de acoso cuando se dan en ese escenario).

Los comentarios escritos: Así como una servidora está expuesta a críticas y agresiones por lo expresado en este blog, todos quienes escriben algo en línea son sujetos de escrutinio y son susceptibles al derecho de opinión y de réplica de los demás. Esto es muy dramático en el caso de menores de edad, quienes son víctimas comunes de los compañeros de escuela.

En el caso de los adultos las repercusiones llegan hasta donde se puedan imaginar, como recientemente le sucedió al entonces director de TV UNAM por un comentario en una de sus columnas periodísticas que lo llevó a renunciar a su puesto por haber hecho válido su derecho de libertad de expresión; todo debido a la presión en medios electrónicos.

De estas y otras instancias donde se gesta la desgracia humana “on line” nacen los Memes, que son la perpetuación de la burla a muchos otros contextos y convierten a la persona en ente del dominio público, prácticamente sin posibilidad de defensa. Hoy en día todos esperamos los Memes que se deriven de cualquier situación, noticia o evento social o deportivo, a tal grado que yo puedo hacer los míos y subirlos a las redes sin problema alguno.

No existe una solución a corto plazo, pero cada uno puede ayudar al dejar de compartir o de dar “me gusta” a videos, fotos o comentarios que falten el respeto a alguien. Al cabo que, de la misma forma, siempre van a existir los Memes en donde los derechos de otras personas no se ven afectados.

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A reserva por supuesto de lo que pueda el perro opinar al respecto.

 

El Financiero (2016). Nicolás Alvarado renuncia a TV UNAM. CDMX; Recuperado el 6 de septiembre de 2016 de: http://www.elfinanciero.com.mx/nacional/nicolas-alvarado-renuncia-a-tv-unam.html
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Meme del perro; Recuperado el 6 de septiembre de 2016 de: http://notinerd.com/galeria-22-memes-fantasticos-del-perrito-ahorita-no-joven/

“Pues a mí no me parece”. Comentario sobre la diferencia de opinión entre padres e hijos.

Estar en desacuerdo con los hijos es duro de manejar. Se supone que los padres somos guía y modelo para ellos a lo largo de la vida, durante la infancia es más o menos sencillo imponer las reglas del juego familiar, pero conforme los hijos e hijas se adentran en las relaciones sociales los puntos de vista van cambiando y llega el momento de irle al otro equipo en el clásico de fútbol.

Hay diferencias esperadas y sencillas de procesar como los gustos musicales, la ropa, los deportes favoritos etc. Cuando las tensiones crecen ya estamos hablando de religión, política, ética y en general los temas en donde la libertad de expresión y de libre albedrío confrontan a los padres con el plan que tenían para los hijos.

¿Es un fracaso si los hijos “nos salen diferentes a uno”?

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La respuesta en mi humilde opinión es no. Ser fotocopia de mamá o de papá es imposible y yo diría indeseable.

En primer lugar, sería de una vanidad increíble suponer que nosotros tenemos la verdad acerca de la vida. Habiendo tantos caminos a elegir la repetición de las decisiones previas significaría un retroceso. Si ya de por si somos especialistas en tropezar con la misma piedra varias veces, imaginen a nuestros hijos heredar esos obstáculos y verlos caer irremediablemente en ellos.

En segundo lugar, nosotros como personas podemos ser profundamente deficientes en materia de vida. Pongamos como ejemplo a padres y madres adictos a una droga, involucrados en actividades ilícitas, promotores de violencia, deshonestos, crueles o represores. Ahí el ejemplo llevaría a los hijos por una ruta de problemas con consecuencias sociales, personales y legales graves.

Lo peor es que el ejemplo (malo y bueno) sí se repite en los hijos, por ahí está el consabido “De tal palo tal astilla” y lo aceptamos como irremediable. Cuando pienso en mi vida y en mis decisiones veo que el balance sube y baja entre lo acertado y lo errado cada día; para dar ejemplo debo hacer corte de caja muy seguido.

Yo espero ver en mis hijas los frutos sus propias decisiones y la capacidad de asumir las consecuencias de ellas; positivas o negativas. Si ellas copiaran cada uno de mis pasos les sería muy fácil culparme por sus errores: “No te quejes que tú fuiste igual”, “Ni me digas nada porque tú también le pusiste el cuerno”, “¿Qué esperabas si tú me educaste?”.

Por supuesto que a todos nos ha pasado por la cabeza justificar nuestras acciones en nuestros padres o abuelos, al hacerlo nos libramos del juicio propio y ajeno dejándonos flotar en la corriente de la conformidad; nos lleve a donde nos lleve.

Hay ejemplos de vida dignos de ser emulados: respeto, civilidad, responsabilidad, buen humor, cuidado de la salud, amor a la naturaleza y muchos otros. La probabilidad de inculcarlos a nuestros hijos es mayor cuando desde temprana edad les permitimos decidir y asumir las consecuencias. Los niños pequeños no buscan estar en contra de los padres, ellos sólo exploran y miden la confianza que pueden tener en las personas a su cargo. Permitir a un hijo equivocarse o diferir en su punto de vista lleva implícito el amor y el apoyo que le tenemos. El mensaje es claro: “Yo te amo por quien eres, no por ser como yo quiero que seas”.

Si panean tener hijos o si ya los tienen comiencen a practicar el respeto y la celebración de las diferencias, de ahí van a surgir los espacios de comunicación necesarios para generar un debate saludable y crear relaciones en donde el chantaje sea menos frecuente y la familia crezca como un jardín multicolor en vez de un pasto podado parejito.

 

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Los fumadores: Del glamour al rechazo y de regreso.

El tabaco es y será el malo del cuento tal como lo son las otras drogas legales e ilegales no importa cuánto se le defienda.

Fumar ha sido parte de los ritos sociales de la humanidad desde las épocas prehispánicas, aunque en la actualidad se le considera un problema de salud con proporciones epidémicas. Ahora se sabe con certeza que el tabaco:

  • Es la droga legal de mayor consumo a nivel mundial.
  • Su poder adictivo está a la par del de la cocaína y la heroína.
  • Es la causa número 1 de muertes evitables en el mundo.
  • Cada año mueren millones de personas por causas asociadas al tabaquismo.
  • Afecta a todas las regiones del cuerpo.
  • Es responsable de 98% de todos los casos de cáncer de pulmón y de más del 90% de los casos de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC).
  • Uno de cada dos fumadores morirá a consecuencia del tabaco. Las colillas de tabaco son la basura más tirada a nivel mundial con cifras en el orden de los billones.
  • El tabaco reduce en 10 años la expectativa de vida, cada cigarro le resta 7 segundos a la cuenta y millones de muertes se dan en personas que nunca han fumado un solo cigarro en su vida (los fumadores secundarios) (2, 3).

 

Esto y más se sabe del tabaco, sin embargo, el número de fumadores sigue siendo muy alto; en México la prevalencia del consumo de tabaco en la población de 12 a 65 años de edad es de 21.7%, con una edad de inicio de 14.4 años en promedio (1, Encuesta Nacional de Adicciones, 2011).

El periodo de mayor consumo de tabaco se dio en la década de los sesentas y setentas, fumar era una actividad sin censura y se presentaba como parte esencial de los estereotipos de la época.

En la actualidad, las personas que están muriendo de cáncer y enfermedades asociadas a la adicción al tabaco pertenecen a ésta generación de Baby Boomers y la llamada Generación X. Se podía fumar en cualquier lugar, frente a quien fuera sin tener la más mínima consideración por los demás.

Se necesitaron décadas de investigación y difusión para hacer que la gente creyera en los daños tan graves derivados del consumo de tabaco.

Nunca antes fumar había sido tan mal visto como ahora y sí se observan descensos importantes en el número de fumadores, sobre todo en los países desarrollados.

Desafortunadamente, ahora nos encontramos con otros retos a vencer, como el libre albedrío y las alternativas menos dañinas (tal es el caso de los cigarros electrónicos).

Durante el 2015, el número de adolescentes usando estos cigarros en los Estados Unidos se triplicó y en muchos casos contribuyó a migrar el consumo a cigarros convencionales o a probar otro tipo de tabaco, como el molido o la pasta (3). La investigación ha ido en aumento y los resultados no son aún concluyentes para establecer niveles de riesgo y los controles sanitarios correspondientes, muchas personas lo ven como la alternativa obligada para dejar de fumar o para consumir un producto con menos efectos a la salud. Sí se han encontrado datos muy preocupantes y efectos nocivos a muy corto plazo con estos cigarros.

 

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Pero los ataques de quienes defienden el consumo de los cigarros electrónicos son de lo más acalorado que se puedan imaginar, a mí me han dicho hasta la despedida cuando publico o comento los casos de envenenamiento o enfermedad causados por dichos dispositivos. Es una guerra por el derecho a consumir nicotina sin repercusiones en la salud, lo cual, hasta este momento es imposible.

Las razones por las que se fuma no son las mismas, pero los efectos siguen siendo devastadores. Se puede decir con cierta confianza que los fumadores actuales saben los riesgos y las consecuencias de la adicción, mientras que sus padres y abuelos las ignoraron durante décadas.

Todos estamos en nuestro derecho de fumar o no hacerlo, pero como con muchas otras elecciones, las consecuencias no son exclusivas de los usuarios y ahí ya hay transgresión del derecho a la salud de los no fumadores. Al final el libre albedrío no justifica los 6 millones de muertos que hay al año debido al tabaco.

 

Referencias.

  1. Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz; Instituto Nacional de Salud Pública; Secretaría de Salud. Encuesta Nacional de Adicciones 2011: Reporte de Drogas . Villatoro-Velázquez JA, Medina-Mora ME, Fleiz-Bautista C, Téllez-Rojo MM, Mendoza-Alvarado LR, Romero-Martínez M, Gutiérrez-Reyes JP, Castro-Tinoco M, Hernández-Ávila M, Tena-Tamayo C, Alvear Sevilla C y Guisa-Cruz V. México DF, México: INPRFM; 2012. [consultado el 15 de junio de 2016]. Disponible en: http://www.conadic.salud.gob.mx/pdfs/ENA_2011_DROGAS_ILICITAS_.pdf
  2. Organización Mundial de la Salud. (2003). Convenio Marco para el Control del Tabaco. Ginebra OMS 2003. [consultado el 29 de mayo de 2016]. Recuperado de: http://www.who.int/fctc/text_download/es/
  3. WHO global report on trends in prevalence of tobacco smoking 2015. [consultado el 20 de agosto de 2016]. Disponible en: http://apps.who.int/iris/bitstream/10665/156262/1/9789241564922_eng.pdf

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De las víctimas de acoso.

De las víctimas.

Todos tenemos nuestra perspectiva de quiénes pueden ser víctimas de acoso. Dicha perspectiva se basa en nuestras propias discriminaciones y eso es algo vital para entender el proceso del acoso en nosotros mismos. Si nos sentimos identificados en el desagrado y discriminación hacia una persona es más fácil calificar el hecho como algo sin importancia, o peor aún, algo justificado.

Debemos tener especial cuidado en cómo nos expresamos de los demás frente a nuestros hijos; es ahí cuando transmitimos el odio hacia los “inferiores” y esa es la receta para iniciar el bullying.

Los humanos no nacemos discriminando, ese es un comportamiento aprendido. Lo podemos copiar de casa, de la comunidad, de los estereotipos en los medios de comunicación y de otros lugares en los que se haga manifiesta la superioridad de una raza, creencia o estilo de vida y se le dote de cualidades asociadas al éxito, a la bondad, etc.

Sólo hay que echar un pequeño vistazo a nuestros estereotipos de belleza: delgadez extrema, tez blanca, cabello rubio, ojos de color claro, cuerpos torneados por el ejercicio y profesiones asociadas con el mundo de la farándula, los deportes o la música popular. Cómo no vamos a tener una población deseosa de convertirse en una “súper estrella” si por una película ganan millones de dólares Vs un médico o un ingeniero que difícilmente verán esa cantidad en sus vidas.

Las víctimas más comunes en las escuelas de todo el mundo siguen siendo los infantes pasados de peso, los que usan anteojos, quienes tengan algún problema del lenguaje o psicomotriz, las niñas “feas” (1).

En casa reforzamos ese estereotipo por la sencilla razón de pertenecer al mismo grupo social, tener los mismos anhelos, remordimientos, sueños y represiones. Hay tal cantidad de gente luchando por el cuerpo perfecto, aun si se sale de los estándares saludables, que existe un problema grave de autopercepción, esto ya no sólo es válido para las mujeres, ahora también los hombres sienten esta presión. Un infante que en su casa vive el sufrimiento de sus padres o la presión de tener el cuerpo perfecto, no va a dudar en ver a un compañero como inferior o desagradable si él o ella tiene sobrepeso; peor todavía, si ese infante padece de sobrepeso, va a aceptar el acoso como algo merecido.

Es en este momento en el que todos debemos reflexionar y reconocer nuestra inmensa capacidad para discriminar, identificar a nuestros monstruos y hacer las paces con ellos, de ahí y sólo de ahí va a salir la fuerza necesaria para ayudar a nuestros hijos a ser incluyentes y a respetarse unos a otros.

La labor es titánica, por eso las acciones de prevención son importantísimas, ya que de ellas van a nacer las futuras generaciones libres de tal cantidad de prejuicios. Pero eso no significa abandonar a los millones y millones de seres quienes ya sufren de acoso y de discriminación, a ellos debemos apoyarlos no importa la edad que tengan.

En mi práctica, la dificultad más grande que enfrento no es con los niños y sus creencias, es con sus padres, los cuales no están listos o dispuestos a cambiar sus alianzas con lo que ha sido su vivencia de la justicia, la igualdad y la equidad.

 

  1. Garbarino J.; deLara E. (2002). And words can hurt forever. How to Protect Adolescents from Bullying, Harassment and Emotional Violence. Free Press. New York.
               Imagen: Tannia Lozano (2015). Víctimas de todos los tamaños.

No aguantas nada.

El acoso anda suelto.

El acoso escolar es uno de los temas de discusión más importantes de esta década; eso si pensamos en México, otros países llevan más tiempo trabajando contra ese mal.

Las terribles masacres estudiantiles desatadas en los Estados Unidos a finales de los 90’s nos mostraron a todos que “molestar al amiguito” trae consecuencias fatales.

Todos hemos tenido alguna experiencia relacionada con el acoso en la escuela  en cualquiera de sus tres roles:

  • Víctima.
  • Victimario.
  • Testigo.

Esa triada ha acabado con la vida de miles, en la actualidad el “bullying” es considerado un problema de salud pública.

El ciclo del acoso escolar no deja títere con cabeza, hay un daño a la comunidad y a todos sus integrantes. La víctima se lleva la peor parte al ver su integridad vulnerada por sus iguales y las secuelas pueden durar toda la vida. El testigo está forzado a ver el ejercicio impune de la violencia sin poder hacer nada al respecto. El victimario se convierte en un adulto que va a repetir el patrón de agresión y de superioridad mal entendida a otras esferas de su vida, creando espacios para la violencia intrafamiliar y el acoso laboral.

¿Qué sí es acoso escolar?

Para determinar que la situación entre dos o más infantes representa “bullying” se requieren tres cosas.

Debe existir un desbalance de poder entre el victimario y su víctima; dicho desbalance no necesita ser físico, la sola percepción de superioridad es suficiente.

Hay intención de hacer daño. Se busca lastimar y destruir al otro, a quien se le considera un ser inferior merecedor de lo que le suceda.

Se da por un periodo de tiempo prolongado. El acoso puede durar ciclos escolares completos, eso es muy común en los niños con sobrepeso o con los homosexuales. (1).

Ejemplos de acoso en la escuela se remontan a siglos atrás, entonces ¿por qué hasta ahora se le combate?

La sociedad ha dado un vuelco muy importante en materia de derechos humanos, esa puerta abierta ha dejado salir demonios de todos tamaños.

Lo que está sucediendo es que por fin estamos poniendo atención a los daños. En los años 70’s, cuando yo cursaba la primaria, el acoso era un hecho imperturbable, había una condonación generalizada del abuso por parte de maestros y padres de familia, el “bullying” era un rito de iniciación.

Considero importante recalcar que no podemos comparar el sufrimiento de cada persona. El argumento de: “No te quejes, en otros lados están peor”, sirve de muy poco cuando el individuo experimenta dolor físico y emocional.

A ratos parece una competencia de: a ver quién sufre más; todos presumimos nuestras desgracias como más meritorias de compasión que las de otros. Con esa mentalidad, si a la niña le suben la falda en el salón es menos grave que si la golpean y de esa forma se hace legítimo el abuso al minimizar la agresión.

Presumir el sufrimiento es otro tipo de vanidad.

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  1. Coloroso B. (2010). The Bully, the Bullied and the Bystander. From Preschool to High School- How Parents and Teachers Can Help Break the Cycle of Violence. Harper Collins e-books. US.

Persona, ética y ciudadanía.

Esos son los ejes del programa de la Secretaría de Educación Pública para la materia de Formación Cívica y Ética de primer grado de primaria hasta tercer año de secundaria del año 2011. Es un programa longitudinal (de primaria a secundaria) y transversal (los mismos temas desarrollados para cada grupo etario).

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Se pretende que el alumno desarrolle las siguientes competencias*:

  1. Conocimiento y cuidado de sí mismo.
  2. Autorregulación y ejercicio responsable de la libertad.
  3. Respeto y valoración de la diversidad.
  4. Sentido de pertenencia a la comunidad, la nación y la humanidad.
  5. Manejo y resolución de conflictos.
  6. Participación social y política.
  7. Apego a la legalidad y sentido de justicia.
  8. Comprensión y aprecio por la democracia (1).
*De competente, no de competidor. Photo via <a href=”https://visualhunt.com/”>VisualHunt.com</a&gt;

Considero que está muy bien hecho y no le pide nada a los propuestos por los organismos internacionales. El documento es precioso, claro, detallado, bien redactado.

Entonces, si no estamos tan mal, ¿por qué estamos tan mal?

La respuesta es muy sencilla, no se predica con el ejemplo. No hay forma de enseñar civismo cuando el Estado de Derecho no existe.

Imaginen una clase en donde se fortalece la autoestima, se enseña el respeto por las diferencias entre cada uno y se le da poder a cada alumno para salir y vivir con valores. El niño sale del salón orgulloso y lo primero que ve son coches estacionados en doble fila y basura tirada en el suelo.

La incongruencia es tal, que la lección se convierte en auténtica literatura fantástica. Para los padres de familia decididos a formar personas íntegras la labor es titánica, sin embargo, vale la pena. Sólo si se trabaja con los hijos desde pequeños se irá construyendo una nueva generación capaz de transformar la sociedad hacia un mejor camino.

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A los mexicanos nos cuesta mucho trabajo seguir las reglas, nuestra cultura se caracteriza por el ingenio y las ganas de sobresalir. El problema radica en que nuestros triunfos son mínimos y consisten casi siempre en ganar en una lucha de poder: Me meto en la fila, te doy mal el cambio, te albureo, me vuelo la clase, te gano el asiento, acelero donde sé que no hay radar y cuanta cosa se les ocurra. Convencer a todas esas personas de su error es casi imposible y el costo-beneficio es muy bajo. De ahí la importancia de empezar desde abajo; encausar ese ingenio y esa habilidad en beneficio de la comunidad, así como el propio.

La educación es lo único que nos puede sacar del hoyo y de                                                                                 las incongruencias diarias de nuestro México.

 

  1. Secretaría de Educación Pública. (2011). Formación Cívica y Ética. Programas de estudio 2011. Guía para el maestro; Primaria; Primer grado. SEP; México. Recuperado el 19 de agosto de 2016 de: http://www.curriculobasica.sep.gob.mx/pdf/primaria/1ergrado/fcye/PE-PRIM_1_FCyE.pdf

 

Razones detrás de este blog.

Bienvenidos al blog Mitología Social. Quise abrir este espacio para compartir información y opiniones sobre algunos temas que siempre han estado ahí, pero ahora se les mira de cerca y se les discute con ojos del siglo XXI.

Hablaré básicamente de acoso escolar, cultura cívica y adicciones, sin embargo, también voy a recomendar libros, películas, comentar noticias y compartir ilustraciones y cartones hechos por una servidora.

La elección de los temas no es arbitraria, a lo largo de mi vida profesional me he especializado en ellos y sigo en constante actualización. Las opiniones son personales, pero los datos van respaldados por su correspondiente bibliografía. Las publicaciones serán, al menos​, una vez por semana y estaré atenta a los comentarios y sugerencias todo el tiempo.

El nombre del blog viene de una ocurrencia de mi hija menor, quien cuando tenía 7 años grabó un video, junto con su hermana, donde usó la frase: “mitología social”. Desde ahí la idea me convenció y quise hacer algo con ella. Ahora me dispongo a darle sentido a través de éstas publicaciones.

Es el primer blog que tengo y espero poder contribuir de forma positiva en la vida de mis lectores.

La visión personal sobre el acoso escolar, las adicciones y la cultura cívica deriva de nuestras experiencias como individuos y sociedad. Quienes piensan que lavar el coche con manguera, fumar en espacios cerrados o encerrar a un amiguito en el cubículo del baño es razonable, lo hacen por cómo han vivido su vida, y es muy posible que sus padres antes de ellos lo hayan hecho de la misma forma.

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Tal vez tengamos nuestros mitos sobre el comportamiento humano tan arraigados que la dificultad en la modificación de nuestras actitudes radique en pensar que las cosas “siempre han sido así” o “son cosas que no van a cambiar”, aun y esto represente dolor o daño a otros seres vivos. Los invito a seguir este blog, comentar, sugerir y a permitirse conocer otro punto de vista.